10 jun. 2026

Exaspirante del Instituto Naval denuncia semanas sin dormir, con fiebre y maltratos

El joven asegura que ingresó con el sueño de ser parte de la Marina, pero terminó viviendo una situación que lo llevó a renunciar. Cuenta que todo empezó en mayo, cuando ya tenía un cuadro respiratorio, y que desde ahí empezaron las humillaciones.

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Joven relató que pasó semanas de supuestos castigos físicos y psicológicos mientras estaba enfermo.

Ilustración

Luego de salir de un infierno, como él mismo lo describe, un exaspirante del Instituto Naval decidió contar las supuestas agresiones que dice haber sufrido durante las semanas que estuvo dentro de la institución.

Según contó, todo empezó en mayo, cuando estaba enfermo con un cuadro respiratorio. En ese estado, dijo que un compañero de curso de años más avanzados empezó a meterse con él y a molestarlo todo el tiempo. Aseguró que no lo dejaba dormir y que en las madrugadas lo despertaba seguido para hacerle preguntas incómodas sobre su vida personal. En especial, contó que le hablaba de su hermana y de su novia, diciéndole cosas fuera de lugar y presionándolo con ese tema.

“Era una tortura para mí no dormir tres semanas. En la cuarta semana de mayo yo ya pedí mi salida porque ya con fiebre y cuadro respiratorio no aguantaba más”, contó al SNT.

El joven relató que después la situación empeoró. Dijo que empezaron los golpes y los castigos físicos. Según su versión, lo hacían quedar de rodillas durante horas en el baño y también lo obligaban a bañarse de madrugada, con agua fría, para después volver a acostarse sin ropa y con el frío encima.

Le molestaban mucho y no podía descansar

También contó que casi no lo dejaban dormir. Apenas cerraba los ojos, lo despertaban otra vez para seguir molestándolo o para decirle que se fuera del instituto. Incluso dijo que en un momento se escondió debajo de una cama para poder descansar unos minutos.

“Me dejaban una hora y media mínimo bajo el agua fría. Yo estaba con un cuadro respiratorio y me decían que era un enfermizo y que pidiera mi baja”, recordó.

Mientras todo eso pasaba, su salud empeoraba cada vez más. Dijo que tenía fiebre casi todas las madrugadas, dolores en el cuerpo y una infección que se fue complicando. Ya sin aguantar más, decidió dejar el instituto y renunciar a su sueño de ser parte de la Marina.

“Yo le dije a mi mamá que quería estar en la Marina. Me esforcé muchísimo para entrar, pero esas semanas ya no aguanté más”, lamentó.