Contó su caso y fue viral. La historia es de una mujer miembro de la pagina de Facebook “Kyhyjelos”, quien reveó que le hizo una amarre a su pareja hace 3 años para no separarse.
Ahora tiene un problema y pidió consejos en el grupo. Admitió que dejó de quererle a su concu y que una macumbera ya le hizo un trabajo de desamarre para cerrar el capítulo con su ex.
El lío es aún mayor, ya que ella ahora tiene una nueva pareja, pero su ex no deja de buscarla por mensajes y llamadas. “Yo lo dejé y no me deja en paz, no sé qué hacer”, relató.
La mayoría de los miembros le sugería que se acerque al espiritista, otros le bajaron la caña y le dijeron que era un pecado contra el Espíritu Santo, como mínimo.
El “Pai”, Wilson Matto, habló con EXTRA sobre los amarres e incluso hizo un ranking de clientes que más se acercan a su consultorio a pedir las ataduras de amor (ver tabla).
Colocó en los primeros lugares a las esposas y secretarias, en ese orden.
El espiritista explicó que “los amarres se hacen en rituales con ofrendas a los espíritus, como regalos, comidas, bebidas, perfumes y otras cosas”.
Para él, el caso de la señora no es un caso aislado, ya que muchos, al pasar el tiempo, vuelven a recurrir a él para que rompa la unión que se hizo en base a ofrendas “a una entidad”.
“Varios son los motivos para que me pidan los desamarres, pero el más común es que la persona que hizo el amarre ya no le ama más a su pareja”, explicó.
Primero, se hace el trabajo de separación con las ofrendas al espíritu que los ató, pero suele suceder que la persona “sigue cerrada” por su chuli.
“Esto se da porque la entidad no quedó conforme del todo con las ofrendas que se le entregó para romper la unión de la pareja”, aseguró el entendido. El Pai dijo que entonces se deben hacer nuevas ofrendas al espíritu para que la persona sea liberada.
Varía el precio
El espiritista dijo que los amarres se hacen por un mínimo de G. 450 mil y que depende de cada caso para ir aumentando los precios.
Comentó que los “trabajitos” pueden llegar a valer a 1.000 dólares, o sea, como G. 7 millones.
Modelos y otros
Comentó que las modelos y a los que llama gigolós (trabajadores sexuales) no hacen amarres de amor, sino de atracción. “Este tipo de trabajo sirve para que las personas de dinero se fijen en ellos. Quieren gente de dinero momentáneamente en sus vidas, quienes les compren cosas, para que les cumplan sus caprichos. Después, cada uno por su lado”, he’i.
Ranking de clientes
1-Esposas y maridos, para no dejarse.
2-Secretarias, que no quieren que sus jefes las dejen de lado.
3-Trabajadoras sexuales no aceptadas por los parientes del novio.