14 jun. 2026

Encontró su alcancía gracias a San Antonio

Tenía cerca de G. 2 millones guardados y desapareció.

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Sus ahorros. Casi un año que llevaba juntando su plata en la alcancía.

Gentileza

La desesperación se apoderó de Bruno Garcete (35) cuando entró a su pieza y se dio cuenta de que su alcancía de madera había desaparecido. Allí guardaba casi G. 2 millones, fruto de mucho sacrificio.

Revisó debajo de la cama, dentro del ropero, pero no encontró ni rastros. Días después consultó con su mamá, doña Arcadia Fernández, para saber si alguien había tocado sus cosas.

La respuesta lo dejó más confundido todavía. Según su mamá, nadie había entrado a la pieza, salvo él y su pequeño hijo de 4 años.

Madre e hijo recorrieron toda la casa buscando la alcancía. Como no aparecía, comenzaron a imaginar todo tipo de posibilidades: que el niño la había sacado al patio, que la dejó en algún lugar y alguien la llevó.

Pasaron los días y la esperanza se fue apagando. Incluso, un domingo, toda la familia participó de una búsqueda general, pero el resultado fue el mismo.

“Yo ya di por perdido, pero casi un mes después, mi mamá le contó a su hermana, o sea mi tía, lo que me pasó y ella le dijo que le iba a pedir a San Antonio para que pueda encontrar. Le rezó, le prendió una vela y le cubrió la cabeza con un paño rojo, prometiendo retirarlo cuando la alcancía fuera encontrada”, contó Bruno.

Y, según la familia, el santo no tardó en responder.

No habían pasado ni dos días cuando la hermana menor de Bruno abrió la puerta de un zapatero que estaba en exhibición para la venta, en la mueblería familiar que tienen en su casa, en Villa Elisa, y encontró la alcancía.

Agradecimiento

“Apenas apareció, mi mamá llamó a su hermana para avisarle. Ahí mismo le sacaron el paño a San Antonio y volvieron a prenderle una vela para agradecerle”, relató Bruno.

Aunque la recuperación ocurrió en junio del año pasado, la familia no tuvo tiempo de organizar ningún agradecimiento especial. Por eso, doña Arcadia hizo una promesa que este año repartiría golosinas y torta con los niños, como agradecimiento.

Ña Arcadia viajó ayer hasta Acahay, donde vive su hermana, y repartió bolsitas cargadas con galletitas, caramelos, alfajores y turrones. Además, llevó una feroz torta para alegrar a los niños de la zona, porque para la familia, no hubo dudas de que la alcancía apareció gracias a la ayuda del santo de las cosas perdidas.

Procesión

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En Reducto San Lorenzo, la capilla San Antonio de Padua festó a lo grande a su Santo Patrono. El mecánico Víctor Mendoza, fanático del club 13 de Junio, adornó su vehículo para hacer recorrer al santo por la zona.