Un martillo hidráulico, de esos que se usan para romper los hormigones o los asfaltos, terminó en una chatarrería por la módica suma de G. 20.000.
Lo que cuesta un plato económico en Asunción recibió el supuesto ladrón por una herramienta que cuesta mil veces más, es decir G. 20 millones.
Las cámaras de circuito cerrado captaron el momento preciso en el que el descuidista llegaba a pie a la chatarrería con el pesado martillo hidráulico sobre los hombros.
La policía logró recuperar el elemento que se estaba usando en la zona de obras de la avenida Avelino Martínez.
Además, detuvo a los dos implicados, tanto el posible ladrón, Francisco Ariel González (21) como el posible reducidor, Ricardo Daniel Zarza (58).
Este último en su defensa señaló que pensó que se trataba de simple chatarra y que por eso compró. Posteriormente fue liberado, informó el periodista Willian Domínguez en radio Monumental.