A casi dos décadas de la muerte de Alfredo Stroessner, la disputa por su millonaria herencia sigue sumando capítulos, esta vez en Brasil, donde la Justicia ratificó que tiene competencia para llevar adelante el inventario de los bienes que el exdictador dejó tras vivir 17 años exiliado en Brasilia.
El principal protagonista del reclamo es Enrique Alfredo Fleitas, hijo de Michele Fleitas, quien mantuvo una relación con Stroessner durante la década de 1970. El hombre busca ser reconocido como heredero de una fortuna cuyo monto exacto sigue siendo un misterio, aunque distintas estimaciones hablan de bienes que podrían alcanzar miles de millones de reales (y billones de guaraníes) y que estarían distribuidos entre Brasil, Paraguay, Suiza y Estados Unidos.
La causa dio un giro decisivo cuando la Justicia brasileña ordenó la exhumación de los restos del exdictador, enterrado en el cementerio Campo da Esperança de Brasilia. Las pruebas de ADN confirmaron que Enrique Alfredo Fleitas es hijo biológico de Stroessner, lo que le abrió la puerta para reclamar parte de la herencia. Todo el procedimiento fue realizado bajo reserva judicial.
El proceso no estuvo libre de obstáculos. Una de las hijas reconocidas del exmandatario intentó frenar la demanda alegando que Brasil no tenía jurisdicción para resolver la sucesión y cuestionó la legitimidad del reclamante. Sin embargo, en febrero de este año el Tribunal de Justicia del Distrito Federal y Territorios (TJDFT) rechazó la apelación y confirmó que los tribunales brasileños pueden tramitar el inventario de los bienes ubicados en ese país. Además, sostuvo que la filiación quedó demostrada con la documentación y el análisis de ADN.
Mientras tanto, la búsqueda de los bienes continúa. Incluso recientemente la Justicia autorizó el pago a un traductor que intervino en el envío de documentos a tribunales de Suiza, donde también se presume que existirían activos vinculados al patrimonio del exdictador.
Una fortuna repartida en varios países
El verdadero tamaño de la herencia de Alfredo Stroessner sigue siendo un misterio. Sin embargo, las estimaciones que manejan los expedientes judiciales hablan de un patrimonio que podría superar los 1.000 millones de reales, unos G. 1.180 billones, compuesto por propiedades, inmuebles y otros bienes distribuidos en varios países.
Entre los bienes más importantes figura un predio de casi 7 hectáreas en Ciudad del Este, ubicado junto a la cabecera del Puente de la Amistad. En ese terreno, considerado uno de los más valiosos del país, actualmente funcionan el Shopping París, el Shopping Box, galerías comerciales, playas de estacionamiento y otros negocios. Enrique Alfredo Fleitas sostiene que ese inmueble formaba parte del patrimonio de su padre y reclama que sea incorporado a la herencia, aunque el proceso permanece trabado en los tribunales de Paraguay.
A ello se suman bienes ubicados en Brasil, donde Stroessner vivió desde su derrocamiento en 1989 hasta su muerte en 2006. También existen investigaciones para determinar si el exdictador dejó bienes en Suiza y Estados Unidos, por lo que la Justicia brasileña ya inició gestiones internacionales para intentar localizarlos e incorporarlos al inventario.
Debido a que el patrimonio estaría disperso en distintos países, los tribunales estiman que el proceso de inventario y distribución de la herencia podría prolongarse por al menos 2 años más.
Murió exiliado en Brasil
Alfredo Stroessner gobernó Paraguay entre 1954 y 1989, tras llegar al poder mediante un golpe de Estado. Su régimen, conocido como “El Stronato”, se convirtió en una de las dictaduras más largas de América Latina.
Luego de ser derrocado por el golpe encabezado por Andrés Rodríguez, se refugió en Brasil, donde recibió asilo político. Vivió durante 17 años en el barrio Lago Sul de Brasilia, llevando una vida alejada de la política, hasta su muerte el 16 de agosto de 2006, a los 93 años.
Sus restos permanecen enterrados en la capital brasileña y, años después, fueron exhumados por orden judicial para realizar la prueba genética que terminó confirmando oficialmente que Enrique Alfredo Fleitas es su hijo biológico, un hecho que hoy mantiene viva la disputa por una de las herencias más polémicas de la historia reciente de Paraguay.