Paraguay exportó el primer el envío de 84.000 kg de carne de pollo con certificación Halal (es como un sello de garantía según las leyes islámicas) para el mercado de Singapur, informó ayer Senacsa.
Conseguir esta certificación lleva un proceso durísimo, al igual que lograron los productos cárnicos para Israel. Ellos enviaron sus expertos rabinos para realizar la faenas kosher (según las leyes judías: Torá) Sin sufrimiento animal.
Ritual Halal
El sacrificador (matador): Debe ser un musulmán sí o sí. Y no debe tomar alcohol.
El pollo: vivos, sanos y en buenas condiciones de salud, buen plumaje, gorditos. No deben estar estresados ni con sevo’i.
Cuchillo: debe ser muy filoso. Preferiblemente de acero o hierro. No se aceptaban cuchillos serruchos. Esto para evitar dolor. Se selecciona la tráquea, esófago y vasos sanguíneos principales.
Rezo: en el momento del corte, por cada línea industrial debe realizarse una invocación: “En el nombre de Alá, Alá es el más Grande”.
Orientación hacia La Meca: Siempre que sea posible, colocar al animal mirando hacia la Kaaba (es el lugar más sagrado del Islam).
Desangrado completo: Dejar que la sangre fluya totalmente, ya que su consumo está prohibido.
Verificación: El pollo debe estar muerto antes de continuar con el desplumado y luego los cortes que precisan.
Para lograr la certificación Halal sí o sí es necesaria la presencia un inspector halal ra’e. Según Senacsa, la primera granja avícola que logró la certificación islámica fue Pechugón.
Anunció que la empresa tiene como objetivo cerrar el mes con un envío de 170.000 kg de carne aviar halal.