Marité Riveros, una emprendedora de Ciudad del Este, quedó con una mezcla de tristeza y rabia al descubrir que una supuesta clienta le habría estafado por G. 12.420.000, mediante pedidos de mercaderías que nunca fueron pagados.
La joven tiene varios emprendimientos, entre ellos la venta de ropas por fardo. Prepara combos y los envía a personas que quieren revender. Su principal vidriera es TikTok, donde tiene más de 52.000 seguidores y realiza transmisiones en vivo para mostrar sus productos y tomar pedidos.
Según relató, desde hace un mes venía notando que faltaba plata en la caja, pero los pagos parecían estar en orden. La situación cambió hace una semana, cuando decidió revisar sus cuentas con más cuidado.
Chat por chat, empezó a encontrar cosas raras y saltaron dos números telefónicos sospechosos. Desde ambos le enviaban supuestos comprobantes de transferencias, pero las imágenes habrían sido manipuladas para simular que el dinero fue enviado.
En uno de los números figuraba el nombre de Ana Quintana y en el otro, Aramí Alvarenga. La supuesta clienta hacía pedidos de entre G. 400.000 y G. 600.000, varias veces durante el mes. A veces solicitaba que las encomiendas fueran enviadas hasta Villeta y otras, hasta Ypané.
Al sumar los montos y cruzar los datos, Marité se dio cuenta de que detrás de las operaciones estarían las mismas personas y que el perjuicio acumulado llegaba a G. 12.420.000.
“Trabajo tanto”
La emprendedora contó su experiencia en TikTok, donde descargó toda su impotencia por lo ocurrido.
“Me siento demasiado triste, impotente. Porque yo trabajo de lunes a lunes. No hay feriados para mí. Me duelen las piernas de tanto trabajar y que una persona así estafe es indignante”, expresó.
Pero el golpe no fue solamente económico. También le indignó descubrir que mercaderías de alto valor supuestamente obtenidas mediante esta maniobra eran ofrecidas en grupos de reventa a precios absurdamente bajos.
En su video, Marité contó que la persona sospechosa aparentemente se dio cuenta de que había sido descubierta y comenzó a cambiar sus perfiles de Facebook y otras redes sociales.
Ofrece dólares por información
Decidida a no dejar pasar lo ocurrido, la joven ofreció una recompensa a quien pueda proporcionarle información verdadera sobre la identidad de la persona y el lugar donde vive, con el objetivo de avanzar con una demanda.
“Ofrezco recompensa a la persona que me envíe información real de ella. Dónde vive y su nombre real para hacerle una demanda, porque yo no voy a dejar de balde esto. Pero tiene que ser información veraz, ofrezco 200 dólares (G. 1.150.000 aproximadamente)”, manifestó.
Además, lanzó una advertencia para otros emprendedores, a fin de que estén atentos ante posibles pedidos realizados con una modalidad similar.
Le dieron consejos
Después de publicar su caso, sus seguidores comenzaron a compartir recomendaciones para ayudarla a conseguir más información y evitar que vuelva a pasar por una situación parecida.
“Te recomiendo que te contactes con tus encomiendas para que ellos te den más información de dónde recibía, etc.”, le escribió Yessica, sugiriéndole que consulte los datos de los destinatarios de los paquetes.
Por su parte, Eric le aconsejó recurrir a herramientas de inteligencia artificial para analizar los comprobantes que recibe por correo electrónico.
Beatriz fue más directa y recordó una regla fundamental para quienes venden por internet: “El comprobante no sirve de nada. Sí o sí hay que mirar si llegó o no la transferencia”.