Al siguiente grupo que tomó la guardia en la Comisaría 8va. De Capiatá le llamó la atención que faltasen dos motos en el patio.
Hicieron el inventario una y otra vez y, efectivamente, no estaban dos motocicletas que habían quedado a cargo del Ministerio Público.
El encargado en ese momento, llamó al comisario de la sede, Arturo Enciso, quien decidió volver a llamar a los dos guardias salientes para que expliquen la situación. Fue así que tuvieron que presentarse nuevamente.
Primero dijeron que no sabían nada de las motos. Después la versión comenzó a cambiar y aseguraron que la gente de la Fiscalía ya se fue a buscar las evidencias. Finalmente, después de varias contradicciones, decidieron decir la verdad: Ambos habrían tomado las motocicletas.
Uno dejó en un yuyal, a una cuadra de la comisaría “para enfriar”, término que se usa en el ámbito delincuencial que hace referencia al tiempo de espera para ver si el vehículo tiene GPS y si es rastreado por su dueño. Una vez que se asegura que nadie vendrá a buscar, se procede a su reducción.
El otro si que fue todavía más caradura. El subo’o en cuestión dijo que está en su casa. Para aprovechar su buena voluntad de contar, su comisario le pidió que acercara el biciclo hasta la sede nuevamente y así lo hizo.
Hasta el momento, ninguno dijo que la idea era venderlas o “solamente” “prestaron” para ir a sus casas y no tener que pagar pasaje. Sin embargo, ambos quedaron detenidos en su propia comisaría por el hecho punible, aipo quebrantamiento de evidencias, ya que las motos formaban parte de investigaciones del Ministerio Público.