22 may. 2026

Dos años estuvo en la cárcel siendo inocente

Peluquero demandó al Estado y será indemnizado. Le culparon de un robo que no cometió.

barbero

Ayer, Marcelo Romero trabajaba a full en su barbería. Dijo que ganó experiencia en la cárcel.

“El primer día que pisé la cárcel de Tacumbú lloré en silencio. Sentí que estaba viviendo un infierno, más aún porque sabía que era totalmente inocente”, relató a Extra el peluquero Marcelo Manuel Romero (33), quien será indemnizado por el Estado paraguayo. Estuvo dos años preso en la mencionada penitenciaría siendo completamente inocente.

Salió en libertad cuando, en el juicio oral (2021), no fue reconocido por su supuesta víctima.

En una pausa de su trabajo como barbero, Romero recordó cómo comenzó la pesadilla que cambió su vida.

Señaló que en el año 2012 trabajaba como albañil en Buenos Aires cuando recibió una llamada de su madre, quien le avisó que existía una orden de captura por un supuesto robo.

“Pensé que era una equivocación porque yo ni siquiera estaba en el país cuando ocurrió el hecho”, contó.

Romero explicó que regresó al Paraguay en 2019 y decidió presentarse en la Comisaría 8ª Metropolitana de Asunción para aclarar su situación judicial.

Sin embargo, quedó detenido inmediatamente. “Solo me dijeron que había cometido un robo. Desde ese momento comenzó mi calvario”, recordó.

El peluquero describió el miedo constante que sintió dentro de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, donde permaneció recluido durante 22 meses (casi dos años).

Todo se pagaba

“El temor era tremendo. En la cárcel uno sobrevive entre todo tipo de personas. Todo se paga y casi todos tienen armas blancas”, expresó.

Para sobrellevar el encierro, decidió dedicarse a cortar cabello dentro del penal con autorización de las autoridades penitenciarias.

“Era mi forma de escapar mentalmente de la prisión, de concentrarme en algo positivo y olvidarme por un momento de que estaba preso”, señaló.

Gratirola

Comentó que llegó a atender gratuitamente a unos 30 internos por día, trabajando desde las 7:00 hasta las 19:00 horas.

“Así me gané el respeto y el cariño de muchos compañeros. Además, toda esa experiencia me ayudó muchísimo profesionalmente. Las técnicas que aprendí allí hoy valen oro en mi peluquería”, agregó. Marcelo afirmó que los cortes preferidos en Tacumbú eran el mohicano y el militar y también aprendió corte “artístico”.

Recibirá cerca de unos G. 500 millones

La abogada Raquel Talavera, representante de Romero en el juicio contra el Estado paraguayo, explicó que el monto inicialmente de la sentencia, es de 221.807.288 de guaraníes por daños y perjuicios.

Podría aumentar con los intereses y actualizaciones. Indicó que, en caso de que la Procuraduría General de la República no apele la resolución el monto que finalmente deberá abonar el Estado a su cliente podría acercarse a los 500 millones. A ella el Estado le pagaría 40 millones. Afirmó que sí el fallo es apelado recurrirá a la Corte Internacional de Derechos Humanos. De hecho, en la demanda se exigió G. 2.100 millones.

Lo que quiera tendrá su mamá

Con respecto a la indemnización que deberá pagar el Estado, aseguró que usará el dinero para ayudar a su madre, Nidia Elizabeth Romero (56), a quien considera el principal sostén durante los años más difíciles de su vida.

“Ella nunca me abandonó desde el día en que entré a la cárcel. Lo que me pida, le voy a dar”, aseguró.

Su primera mujer lo dejó cuando ingresó a prisión. Ayer, su hija cumplió 13 años en Argentina. Actualmente es padre de una niña de dos años y trabaja en su barbería “Chelo”, ubicada en 34 Proyectada y San Pedro, en Asunción.

Los lunes “tuneaba” a Javier Rotela

Romero también reveló que entre sus clientes estuvo Javier Rotela, considerado líder del Clan Rotela.

“Todos los lunes le cortaba el cabello. Le hacía un corte clásico, con máquina número 2 en los costados y retoques en el flequillo”, relató.Rotela tenía sus propias máquinas de corte y, una vez finalizado el servicio, le pedía que atendiera también a las personas de su entorno. “Siempre fue amable conmigo y respetó mi trabajo”, sostuvo el barbero.