21 may. 2026

Desesperada búsqueda de su hija y su nietita

Las autoridades le tienen de aquí para allá. La pareja de la chica le dijo: “se fue”. De eso hace 2 meses.

20260521-007materialA,ph01_20070_67481188.jpg

Ramona (22) y su hija María Fernanda (2) están desaparecidas desde el pasado 17 de marzo.

Gentileza

“Estoy desesperada porque mi hija, Ramona Miranda Arias (22), y mi nieta María Fernanda Miranda Arias, de apenas 2 años, están desaparecidas. Ya no sé qué hacer”, expresó vía celular a Extra, Nidia Esther Arias, mamá y abuela de las desaparecidas.

La mujer, vecina de Los Cedrales, Alto Paraná, relató que, en medio de la angustia y la incertidumbre que tiene desde hace dos meses, ayer volvió a la Fiscalía de Ciudad del Este para intentar tener noticias de la investigación de la desaparición de sus familiares.

Según contó, Ramona vivía con su pareja cerca del estadio del Club Cerro Porteño de Presidente Franco, también en Alto Paraná.

La señora, sin embargo, dijo que conoce muy poco al hombre (ni se acordaba de su nombre), quien le aseguró que su pareja e hijastra habrían viajado a Brasil para trabajar.

Además, el hombre dijo que aquel 17 de marzo una furgoneta negra llegó hasta la casa, y que Ramona y su hija subieron y se fueron.

La señora aseguró que desde entonces su hija no contesta los llamados ni los mensajes en su celular. Ella pide que la policía revise imágenes de cámaras de la cercanía de la casa donde vivía su hija.

“Me dijeron que tienen búsqueda internacional y que vuelva otro día al Departamento de Búsqueda y Localización, en Ciudad del Este. Así van a rastrear el celular de mi hija y saber dónde estuvo por última vez o si todavía sigue activa la línea”, comentó.

Ya entrada la tarde de ayer, doña Esther regresaba en micro hacia Los Cedrales y lamentó las dificultades económicas que enfrenta.

VIAJES SON CAROS

“Soy pobre y cada viaje me cuesta mucho dinero”, expresó. Su viaje es como una hora de camino.

Además, la mujer debe hacerse cargo del otro hijo de Ramona, un niño de 5 años que hoy vive bajo su cuidado.

“Mi nieto extraña muchísimo a su mamá, aunque esté conmigo”, aseguró con profunda tristeza. En medio de la desesperación, contó que solo le queda rezar para volver a encontrar a sus parientes.

Admitió que tiene pensamientos que la atormentan terriblemente.

Uno de sus mayores temores es que su hija y su nietita hayan caído en manos de tratantes de personas, que suelen engañar con falsas promesas de trabajo en Brasil a las paraguayas para luego explotarlas en fábricas o en prostíbulos.