Carmen Báez, de 66 años, quedó destrozada luego de que desconocidos se llevaran la única vaquilla que tenía y que cuidaba como una reserva para momentos difíciles. El animal estaba atado a pocos metros de su pieza.
“Cuántas veces necesitábamos y no le matamos, no le vendimos. Era nuestro ahorro para una urgencia”, contó entre lágrimas la mujer, pobladora de la localidad 39 San José, de Horqueta.
Según relató, el robo ocurrió cerca de la medianoche. Los desconocidos cortaron los alambres del cercado en tres partes y se llevaron al animal sin que ella ni su marido pudieran darse cuenta. “Le mezquinaba demasiado a mi vaquilla, hasta cerca de mi pieza la até por miedo a que me roben”, dijo.
Carmen contó que solo escuchó ladrar a su perro antes de quedarse dormida, pero nunca imaginó que en ese momento estaban llevándose su animal. Al levantarse, su marido encontró que la vaquilla ya no estaba.
“Pregunté a todos los vecinos, pero nadie vio nada. Perdimos cerca de G. 4 millones, era todo lo que teníamos. Nosotros no tenemos plata ni muchos animales, esto era para cuando necesitábamos algo urgente”, señaló.