“Demasiado necesito el trabajo, porque mi mamá está enferma” o “mi hijo está en cama” son algunas de las razones que muchas veces cuentan las personas, cuando van a pedir empleo.
Pero, según advierten, eso puede jugarles en contra y hacer que el jefe directamente les ponga la cruz.
Por eso, “si vas a ir a una entrevista de trabajo, conviene no contar tus problemas”. Así lo señaló el propietario de una empresa de servicios informáticos y ventas, Víctor Manuel Vera. Comentó que mucha gente que busca empleo arranca la entrevista diciendo que necesita el puesto por esos motivos.
Vera habló del tema en sus redes sociales y explicó que ese tipo de comentarios no suele caer bien en las empresas. “Piensan que contando sus problemas van a convencerles de que se les contrate. La persona que los va a contratar no tiene por qué tragarse su problema y no tiene por qué contratarles solamente por empatía”, expresó.
Comentó que tal vez en un negocio chico alguien pueda dar una mano por cercanía o confianza, pero en empresas grandes normalmente miran más el perfil de la persona y lo que puede aportar en el trabajo.
Faltas y permisos
Según explicó, cuando alguien llega ya contando que tiene varios problemas en la casa, el empleador empieza a pensar que en cualquier momento va a faltar o pedir permiso por esos mismos motivos.
El especialista en empleo Enrique López Arce también dijo a EXTRA que pasa mucho en las entrevistas y muchos se pasan con el sincericidio. Arce contó que varias personas llegan y de entrada ya empiezan a contar todos los líos que tienen en su vida, pensando que así el entrevistador les va a tener más consideración.
“La gente cree que por compasión le vas a dar el empleo y no se da empleo por compasión”, dijo.
Explicó que cuando alguien empieza a largar todos sus problemas personales, el que entrevista puede pensar que esa persona no está en su mejor momento para trabajar o que va a estar muy cargada de estrés.
Por eso recomendó enfocarse más en lo que uno sabe hacer, en la experiencia y en las ganas de trabajar, en vez de empezar hablando de los quebrantos de la casa.
“Las entrevistas de trabajo no son ‘pare de sufrir”, tiró.
Desesperación
“Todos tenemos nuestra urgencia, todos tenemos nuestros inconvenientes en la casa, absolutamente todos, pero el exteriorizar y el visibilizar demuestra ya un grado de desesperación que te va a jugar en contra en el trabajo”, indicó Enrique López Arce, experto en empleabilidad.