27 jun. 2026

Cinco hermanos dieron el “¡SÍ!” en boda masiva

Freddy, el mayor, fue quien les hizo la liga. Contó cómo conquistó a su esposa entre vacas y piropos.

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Fredy Ronaldo Giménez (53) no solo decidió casarse con el amor de su vida. También convenció a sus cuatro hermanos de aprovechar la misma oportunidad para dar el gran paso.

Así, los cinco llegaron juntos hasta la parroquia San Pedro y San Pablo de Ex Puentesiño, Departamento de Concepción, para participar de la boda comunitaria, donde en total 56 parejas unieron sus vidas ante Dios.

Todo comenzó cuando Fredy se enteró de esta gran movida religiosa. Sin pensar dos veces, reunió en su casa a sus hermanos y les tiró la propuesta.

“Al principio se miraron entre sí y se rieron, pero después les pareció buena idea”, contó a EXTRA.

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Con esa mirada llena de amor, Fredy caminó junto a su esposa, Eliodora Rodríguez, con quien comparte su vida desde hace 15 años y tiene dos hijas.

Ellos ya llevan años viviendo con sus parejas y con sus hijos, pero nunca habían podido llegar al altar porque les apretaba el bolsillo.

Junto a él también se casaron Alipio Ignacio, Gumercindo Gill, Édgar Herminio y Rosa Catalina.

Los Giménez se reunieron en la misma casa para ponerse churros con sus trajes nuevos y cayeron en patota a la iglesia. Las novias hicieron lo mismo. Se prepararon en grupo para entrar luciendo sus hermosos vestidos blancos.

“Todas nuestras señoras estaban muy felices de casarnos en familia”, detalló. En la primera fila de los asientos, estaban sus hijos viendo todo de cerca.

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Ordeñando vaca

Pero más allá de la farra familiar, Fredy estaba aguara porque por fin legalizó con Eliodora Rodríguez (49), su compañera de batallas desde hace 15 años y mamá de sus dos hijas.

En aquel entonces, él vivía en Ypané y era albañil; un socio lo contrató para levantar una muralla en Ex Puentesiño. En la comunidad vivía su mamá, y Eliodora le ayudaba todos los días a ordeñar las vacas.

Entre ida y vuelta por el corral, el muchacho le echó el ojo y le tanteó. “Yo siempre le decía Bombón, vamos a cenar’ Así le empecé a piropear”, recordó.

Así empezaron a salir y se hicieron novios.

“Yo ya no quería saber nada de levantar murallas, quería ordeñar nomás ya vacas para estar pegado a ella”, bromeó.

Finalmente ayer pudieron dar el ¡SÍ! gracias al programa Sagrada Familia de la Fundación Santa Librada, quienes les regalaron la ropa, los anillos y hasta los bocaditos.

“Salió todo demasiado lindo, legalmente es un día que no nos vamos a olvidar jamás”, remató feliz de la vida.