El pánico se siente a full en los pasillos de la Penitenciaría Regional de Concepción en estos días a causa de un brote masivo de casos de tuberculosis.
Días atrás el director del penal, Andrés Cabral, negó todo diciendo que eran “intereses creados”, pero ahora explotó todo.
El propio Ministerio de Justicia tuvo que confirmar que la enfermedad pulmonar está causando estragos en la cárcel y por la terrible situación tuvieron que ordenar una “cuarentena”.
En ese tiempo (30 días en un principio), nadie entra ni sale del presidio: se suspendió el ingreso de nuevos internos y los traslados para evitar que el mba’asy se siga esparciendo.
El problema
¿Por qué pasa esto? La directora de Salud Penitenciaria, Claudia Piñánez, respondió: “el hacinamiento”. La cárcel de Concepción tiene capacidad para 1.000 internos, pero actualmente hay 1.902. Están todos encimados, lo que facilita que el bicho pase de uno a otro en un sapy’aite.
Cada caso
La funcionaria presentó datos que exponen que el mal ya andaba dentro de la cárcel desde hace meses. En apenas cuatro meses, cuatro personas privadas de su libertad fallecieron.
Informó que uno de los finados era un paciente renal crónico que se complicó con la tuberculosis y que hasta tuvo que ser dializado, otros dos eran presos pyahu y el tercero katu ya llevaba un año con la enfermedad, pero dejó de medicarse y finalmente no aguantó.
Otra vez
Actualmente, la dire indica que hay 56 casos activos y que están bajo la lupa médica. El año pasado la sitú ya fue crítica con casi 100 casos, pero ahora el brote volvió.
Mientras tanto, los familiares de los internos están con el Jesús en la boca, esperando que sus parientes no sean los siguientes en la lista de los que tosen sangre.