Don Claudio Ferreira, a sus 68 años, puede considerarse el zapatero más antiguo de la ciudad de Mariano Roque Alonso.
Hace 45 años trabaja y lucha por mantener viva la tradición de la confección y reparación artesanal de calzados.
En conversación con EXTRA, recordó cómo se inició en ese oficio que abrazó casi por casualidad y que se convirtió en la verdadera pasión.
“Cuando llegué desde Arroyos y Esteros (Cordillera) a la casa de mi tío en Roque Alonso, mi idea era estudiar. Pero comencé a practicar con los zapato y me quedé para siempre con el oficio, relató mientras golpeaba la suela de un zapato.
En aquellos tiempos, la ciudad, más específicamente el barrio Corumbá Cue, era aún campo con casas separadas por al menos 100 metros.
“Así empecé de a poco y con los años abrí mi propia zapatería, donde hasta hoy trabajo no por necesidad, sino por el gusto a esta profesión”.
Con las manos
Don Claudio se define como un “zapatero a lo yma” (antes), fiel a las técnicas tradicionales.
Prefiere hacer los arreglos completamente a mano, tal como se hacía décadas atrás, a diferencia de las grandes zapaterías que usan máquinas modernas para agilizar el trabajo.
A lo largo de los años, todo tipo de clientes pasó por su zapatería: los que regatean el precio, quienes piden llevar fiado, y hasta los más avivados que intentan engañar, trayendo un calzado y luego reclamando por otro que ya fue reparado.
“Sin embargo, quienes más pagan y menos exigentes suelen ser los más pobres”, señaló.
CELULAR Y PAGO
Sobre la escasez de zapaterías hoy en día, destacó dos problemas: “Muchos jóvenes llegan con ganas de aprender, pero cuando preguntan cuánto van a cobrar, si el monto les parece poco, simplemente se van”, tiró el trabajador.
Además, comentó que, aunque aprenden rápido, muchos terminan trabajando poco porque se distraen con el celular. “Prefieren irse antes que dejar de lado el teléfono cuando se les llama la atención,” lamenta.
Don Claudio, orgulloso, dijo que gracias a su trabajo pudo lograr que dos de sus hijos se reciban de ingenieros, otro contador y una hija que también siguió una carrera universitaria.
Deja plata
El trabajador aconsejó a los jóvenes: “Aprendan el oficio de la zapatería. Si uno es responsable, honesto, no es mal educado con nadie y hace trabajos de calidad, esta es una profesión que deja buenas ganancias y que te da de comer bien”.