¡Paraguay está en la mira de los brasileños que no quieren saber nada de Lula! Tras la victoria del presidente izquierdista, varios de sus detractores vuelven a mirar hacia nuestro país como una salida para sus bolsillos y un nuevo comienzo lejos de la política brasileña.
¿El principal atractivo? Los impuestos bajos, la posibilidad de abrir negocios y los costos que, para muchos, resultan más convenientes que en Brasil.
El interés no es nuevo. Desde hace tiempo, miles de brasileños cruzan la frontera para tramitar su residencia, invertir o instalarse en ciudades como Ciudad del Este, Salto del Guairá o Pedro Juan Caballero donde pueden seguir cerca de su país y mantener sus negocios.
Paraguay tiene una ventaja que les llama la atención: varios de sus principales impuestos tienen una tasa del 10%, entre ellos el IVA y el Impuesto a la Renta Empresarial. En Brasil, el sistema tributario es más complejo y la carga fiscal puede ser mucho mayor, dependiendo de la actividad y de los ingresos.
Para los empresarios, la diferencia puede pesar a la hora de elegir dónde instalar un negocio. Para otros, la decisión también tiene un componente político: no están de acuerdo con Lula y prefieren probar suerte en un país gobernado por un modelo económico diferente.
Pero... no todo es color de rosa
La llegada de empresarios extranjeros también genera preguntas. Porque una cosa es venir a invertir y dar trabajo, y otra muy distinta es aprovecharse de los trabajadores.
En Paraguay ya hubo denuncias e investigaciones por presuntas irregularidades laborales vinculadas a empresas manejadas por brasileños.
Uno de los casos recientes se registró en Asunción, donde las autoridades intervinieron un call center relacionado con empresarios brasileños por sospechas de explotación laboral y posible trata de personas. En el lugar había alrededor de 200 trabajadores, en su mayoría brasileños, y se investigaron presuntas irregularidades en las condiciones laborales y de contratación.
Otro antecedente se registró en la frontera, donde casi 50 paraguayos fueron “salvados” cuando presuntamente iban a ser llevados a Brasil con promesas de trabajo. El caso levantó sospechas sobre la captación de trabajadores y posibles abusos laborales.