Tres amigos de la hinchada olimpista “Monarca” se convirtieron en rescatistas para salvar a un perrito que no paraba de llorar.
Karlin Vázquez y sus amigos se juntan cada viernes para jugar fútbol en una cancha sintética de Fernando de la Mora, Zona Sur. Esa noche, un perro de color blanco estaba con su dueño, un nene de apenas 11 años, también jugando.
Ya cerca de la medianoche, el dueño del local les pidió que se retiraran porque iba a cerrar ya, por lo que cruzaron la ruta y se quedaron frente a una bodega para el famoso “tercer tiempo”.
Unos minutos después, escucharon que un perro lloraba y aullaba desesperadamente y vieron que estaba dentro de la cancha sintética.
Primero pensaron que podía ser algún animal del local. Llamaron al dueño para preguntar y él les aclaró que él no tenía ningún perro en el local. También les dijo que ya estaba lejos y que no podía volver.
Pero los muchachos no quisieron dejar al animal ahí. Miraron el lugar y vieron que el perro estaba atrapado en un balcón, detrás de una reja. Entonces pidieron permiso para trepar y tratar de bajarlo.
Entre tres armaron una especie de escalera humana. Uno subió hasta donde estaba el perro y, antes de agarrarlo, tuvo que ganarse su confianza para evitar que lo mordiera.
“Le hizo cariñito”
“Mi amigo primero le hizo cariñito y luego el perro se calmó y ahí le agarró. Me pasó a mí, que estaba en la cima de la reja, y por último le pasé al que estaba abajo. Así rescatamos al perrito”, contó Karlin.
Como no sabían de quién era, los muchachos empezaron a preguntar a los vecinos y recorrieron la zona hasta que encontraron al dueño.
“Le vimos al nene con el que estaba jugando luego y le entregamos. Vivía a la vuelta del local”, contó.