“Nde rasê soro”, “Aguantá tu bronca, así como le hicieron aguantar a nuestro camarada”, fueron las frases que se escuchan en un video que terminó encendiendo todo el escándalo y que hoy tiene a cuatro agentes del Grupo Lince fuera de sus funciones.
El material muestra el momento de la detención de Luis Ernesto Servín Vera (37), un barra brava de Cerro Porteño, en Luque, en medio de un procedimiento que ya venía de una investigación por los disturbios del último superclásico en el estadio Defensores del Chaco.
El hombre fue detenido al mediodía del miércoles en plena vía pública, sobre la avenida República de Colombia, en Luque. Según los datos, habría estado metido en los líos dentro del estadio, incluso con una escena que se volvió viral donde aparece llevándose un escudo de la policía en medio del caos en la gradería norte. Además, ya tenía una orden de captura pendiente por hechos relacionados a la perturbación de la paz pública tras los incidentes que terminaron frenando el partido.
Un dato clave es que la identidad de los agentes no fue difundida oficialmente.
El video, que habría sido grabado en pleno procedimiento por los propios intervinientes, se viralizó en cuestión de horas y ahí se armó el guyryry. En redes empezaron a cuestionar la forma del procedimiento y el trato al detenido, y la presión subió rápido.
Ni bien explotó todo en internet, la reacción fue inmediata. Los cuatro agentes del Grupo Lince fueron apartados de sus funciones en el acto y enviados a Asuntos Internos para su revisión. Básicamente, los sacaron del operativo apenas el video empezó a circular masivamente.
Desde la Policía indicaron que ahora todo está bajo análisis interno para ver si hubo excesos o no durante la intervención, y que de ahí saldrá lo que corresponda.
En el superclásico del domingo hubo un operativo enorme con unos 3.500 agentes desplegados, pero igual todo se desbordó. Hubo al menos 11 policías heridos, además de decenas de civiles golpeados. Se registraron varios detenidos por distintos motivos, desde disturbios hasta drogas, alcohol y armas blancas.
Todo arrancó incluso antes del partido, cuando ya se armó lío en los accesos por gente que intentaba entrar sin entrada o con boletos repetidos. Después vinieron las bombas de estruendo que obligaron a evacuar sectores con niños y mujeres embarazadas.
Ya dentro del estadio, la cosa terminó de explotar: hubo hinchas arrancando partes de la estructura para usar como proyectiles, además de botellas y todo lo que encontraban a mano, mientras la Policía intentaba contener la situación sin que se vuelva una estampida.