21 abr. 2026

Agradecen a suboficial por rescatar a su compañero herido tras una patada en el Defensores del Chaco

El agente antidisturbios se metió en medio del caos del superclásico y sacó a un camarada que había sido brutalmente agredido en gradería norte.

673884037_1319461923620969_5284817343637294695_n (1).jpg

Desde la Agrupación Especializada destacaron la intervención del suboficial Pedro Marín, quien en pleno descontrol logró llegar hasta el agente Luis Martínez, que había recibido una patada voladora, y lo evacuó del sector donde seguían los ataques.

Gentileza

En medio del caos, mientras el resto de los hinchas se estaba dando con todo y volaban cascotes, botellas y hasta pedazos de la grada, hubo uno que no dudó ni un segundo: el suboficial Pedro Marín se metió igual y fue directo a auxiliar a su compañero que estaba tirado, totalmente a merced de los violentos.

El episodio se dio el domingo, durante el superclásico Olimpia vs. Cerro Porteño en el estadio Defensores del Chaco de Asunción, que otra vez terminó en desastre, con disturbios en el sector de la barra del Ciclón. Hubo corridas, gritos, bombas de estruendo y enfrentamientos directos contra la Policía.

673818060_1319461873620974_4581392422005780779_n.jpg

Ahí es donde aparece la figura de Marín, del Departamento de Seguridad de Eventos Deportivos. Según destacaron desde la Agrupación Especializada, el suboficial actuó en el momento más crítico, cuando un agente antidisturbios cayó en plena gradería norte después de recibir una brutal patada voladora.

El uniformado quedó malherido, rodó varios escalones y terminó en el piso, sin poder defenderse, en una zona completamente descontrolada. Alrededor, los inadaptados seguían atacando sin parar.

Pero Marín no retrocedió. No miró para otro lado. Se metió de lleno entre el caos, esquivando empujones y golpes, y llegó hasta su camarada. Ahí mismo lo asistió como pudo y, con una reacción rápida, logró sacarlo de ese foco de violencia con ayuda de unos hinchas “buenos”.

El herido es el suboficial Luis Martínez, de 22 años, recién egresado. Su estado es delicado: sufrió fractura de nariz, golpes fuertes en el rostro y perdió varias piezas dentarias. Sigue internado.

En medio de todo, Marín no estuvo solo. Otros agentes ayudaron a cubrir la salida y, además, algunos hinchas de Cerro Porteño colaboraron para proteger al joven policía mientras lo sacaban de la zona más caliente.

Desde la Agrupación Especializada no dejaron pasar lo ocurrido y destacaron la intervención de Marín, resaltando su profesionalismo y sobre todo su compañerismo. No dejó tirado a un colega en el peor momento.

La Coordinadora de Familiares de las Fuerzas Públicas también lo reconoció, señalándolo como un ejemplo dentro de la institución, alguien que demuestra en la práctica lo que significa ser policía.

El operativo fue gigante: unos 3.500 agentes desplegados dentro y fuera del estadio. Aun así, el saldo fue fuerte.

Al menos 11 policías resultaron heridos, dos siguen internados, además de decenas de civiles lesionados. En total hubo 63 detenidos y varios demorados por distintos hechos, como perturbación de la paz pública, consumo de alcohol, portación de armas blancas y drogas.

Todo empezó incluso antes del partido, cuando mucha gente intentó entrar sin entrada o con boletos ya usados, y ahí ya se generaron los primeros empujones y peleas. Después vinieron las bombas de estruendo, que obligaron a activar un plan de evacuación para sacar a niños y mujeres embarazadas.

Ya dentro del estadio, la situación se desbordó rápido. Hinchas arrancaron partes de la estructura para usarlas como proyectiles, además de botellas y todo lo que tenían a mano. La Policía trató de contener sin generar una estampida, lo que volvió todo más tenso todavía.

En ese escenario, lo de Marín fue lo que marcó la diferencia.

Mientras muchos retrocedían o se cubrían, él avanzó. Se metió donde nadie quería entrar. Y gracias a eso, su compañero hoy sigue con vida, aunque en estado delicado.