Un alemán radicado hace 2 años en Paraguay señaló que hay un comportamiento sexual de los extranjeros que puede hacer que los paraguayos pongan más trabas antes de aceptar a los inmigrantes.
“En marzo de 2026, se anunció una fiesta en Asunción, presentada como la mayor concentración de extranjeros que la ciudad jamás había visto. La fiesta, llamada Gringo Night, fue organizada por un italiano que llevaba años viviendo en Paraguay”, escribió David Jäkle en el sitio web de la oenegé Advocates for Self-Government.
El anuncio avisaba que había a disposición más de 350 chicas locales y más de 150 extranjeras en la lista. Para Jäkle, una fiesta que promocionara un gran número de invitadas no era raro, lo sospechoso era que anunciaran a un gran número de “chicas locales”.
“La prensa local lo presentó como turismo sexual con entrada de pago. El organizador respondió que la interacción entre solteros es natural, lo cual es cierto. Pero las circunstancias no pintan un panorama alentador: Latinoamérica, una población pobre y extranjeros adinerados hartos de las mujeres de su país”, expresó.
Se hizo eco también de la queja que está empezando a sonar en boca de los paraguayos. Dijo que hay un “patrón de hombres con pasaporte que llegan para acosar a las mujeres. Como señaló el tiktoker paraguayo Fabrizio Mendoza: ‘Esto raya en lo turbio’”.
Por qué le preocupa
Para el joven, esto le puede perjudicar a los demás ciudadanos que elijan vivir en Paraguay. Sostuvo que actualmente los trámites son mínimos, pero de la noche a la mañana podrían surgir más trabas como las que hay en otros países como un examen de integración, un sistema de puntos y un comité que evalúa si su profesión sirve o no al “interés nacional”.
“Paraguay parte de la premisa de que quien llega con un propósito específico probablemente sea valioso. Esa confianza es poco común. Pero ese tipo de confianza no es inmutable. Los países que dejan de confiar en los extranjeros no lo anuncian”, expresó.
Sostuvo que viva donde uno viva, uno se beneficia del buen comportamiento de los otros y que como personas responsables, la tarea de los extranjeros es devolver el favor que reciben en el país.
“No elegí un país de difícil acceso por casualidad. Nadie puede legislar las cosas que te están protegiendo. Pero su protección depende de cómo nos comportemos quienes hemos llegado, o de lo contrario, no se mantendrá protegida en absoluto”, culminó.