Vidalina Rivarola, con sus 86 años a cuestas y más de 35 años viviendo en Barrio San Alfredo de Ciudad del Este, Alto Paraná, intenta quitarse un gran peso de encima, pero a un alto costo.
Hace un tiempo, le llegó la factura de la ANDE que le llenó de preocupación. La boleta figuraba G. 39.000.000. Logró llegar a un acuerdo con la estatal refinanciando su deuda y debe pagar G. 1.000.000 mensual. Con ayuda de la venta de asadito y ayuda de sus hijos logra juntar a duras penas esa cantidad.
El tema de la factura de la luz es solo uno de los tantos gastos que tiene. Por su avanzada edad, ya se presentan complicaciones de salud y ya no le sobra para nada, además de otros quebrantos económicos, por eso decidió poner a la venta su casita. “No me sobra ni para mi remedio, por eso lo que ando con esto (señalando su bastón). Es muy difícil”, expresó.
La doña contó que desde la ANDE le dijeron que los electrodomésticos que más consumen son el aire acondicionado y la plancha, ninguno de esos aparatos tiene, aunque sí, algunos congeladores, que le ayudan a conservar la carne para su asadito y otras bebidas
Rivarola contó su quebranto a un joven que se acercó al verle caminando con dificultad y todavía con la pared pintada “Se vende esta casa”, por lo que se acercó a preguntarle.
El ciudadano cuestionó que siendo el país con dos grandes hidroeléctricas, todavía a los abuelitos no se le condone el pago de la electricidad. Recordó que hubo un proyecto para que esto se haga realidad, pero se cajoneó en el Parlamento.
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