El locutor de radio Miguel Fernández generó debate en redes sociales luego de contar que tomó la difícil decisión de practicar la eutanasia a su perrita Matahari, quien padecía un cáncer avanzado y displasia de cadera.
Fernández explicó que decidió ponerle fin a su sufrimiento porque, según contó, la mascota ya atravesaba un fuerte dolor y su estado de salud había empeorado.
Todo comenzó luego de que algunas personas cuestionaran su decisión. “Hoy me dijeron: ‘No la dormiste a tu perro, la mataste’”, contó el locutor.
Ante esto, salió a explicar por qué tomó la decisión y aseguró que no siente que haya matado a su mascota, sino que la acompañó hasta el último momento.
“No, no maté a mi Matahari. La acompañé hasta el final”, escribió.
“Era dolor”
Miguel señaló que Matahari tenía un cáncer avanzado y, para él, mantenerla con vida en esas condiciones significaba prolongar su sufrimiento. “Su sufrimiento ya no era vida, era dolor”, afirmó.
El locutor reconoció que se preguntó si podía ser considerado culpable por haber tomado esa decisión, pero también cuestionó a quienes lo juzgaron sin haber pasado por una situación similar.
“Tal vez alguien que nunca tuvo que mirar a los ojos a un animal que ama mientras sufre pueda juzgarme”, expresó.
“El último acto de amor”
Fernández defendió la eutanasia como una decisión dolorosa, pero tomada pensando en el bienestar de su mascota.
“¿Qué clase de amor permite que alguien que amas siga sufriendo solo para no sentir el dolor de perderlo?”, planteó.
Y agregó: “La eutanasia no fue un acto de crueldad. Fue el último acto de amor que pude darle”.
El locutor aseguró que prefirió cargar con el dolor de perder a Matahari antes que verla seguir sufriendo. “Me quedé con su dolor para que ella pudiera descansar”, escribió.
Se despidió de su fiel compañera
Después de contar lo ocurrido, Miguel también compartió una emotiva despedida para Matahari, a quien recordó con cariño.
“Matahari, mi fiel compañera, hoy solo me queda agradecerte por todo el amor que me diste. Te llevaste una parte de mi corazón, pero dejaste recuerdos que vivirán para siempre”, escribió.
Su decisión generó todo tipo de posturas. Algunos cuestionaron la decisión de recurrir a la eutanasia, mientras que otros apoyaron al locutor y entendieron que, ante una enfermedad avanzada y sufrimiento, pudo haber buscado evitarle más dolor a su mascota.