Con los pasos lentos, de tan gordito y juky, llegó un kure’i hasta una veterinaria de Asunción para un control. Estaba tranquilo, paseándose por el lugar y hasta tomó agüita como si estuviera en su casa.
En la Vete de Diego Dacak suelen caer perros, gatos, loritos y toda clase de animalitos, así que este visitante también fue bien recibido. Pero, apenas apareció el chanchito, más de uno se quedó mirando y preguntando qué hacía un kure’i en la consulta.
El veterinario contó en sus redes una historia muy particular sobre el animalito. Resulta que su destino, al principio, era muy distinto al que tiene hoy.
“Todos me preguntaron por qué venía este paciente a consulta”, contó Dacak, dejando el suspenso.
Y después soltó la historia que había detrás del simpático visitante.
“Lo primero que tenemos que contar es que este pacientito realmente era una cena de Navidad”, señaló.
La familia que lo recibió tenía pensado preparar al kure’i para la cena, pero con el correr de los días pasó algo que nadie esperaba. Se fueron encariñando tanto con él que ya no hubo corazón para mandarlo a la olla.
Durante la consulta, Dacak mostró cómo se portó el chanchito. Se tiró al suelo, se dejó acariciar y estuvo chocho de la vida, recibiendo mimos como si fuera un perro más de la casa.
Y recién ahí también se supo por qué lo llevaron a la veterinaria. El kure’i tenía un problemita en la piel y necesitaba que lo revisaran.
Al verlo, se nota que está muy bien cuidado. Tiene el pelito limpito, las orejitas y el hocico bien rosaditos, y se lo ve bien atendido. De esos chanchitos que ni ahí están pensando en revolcarse en el barro porque tienen una vida de mascota.