¿Qué encontró? En la esquina de su casa, César vio un llamativo hule azul que estaba bien cargado, cuando se acercó descubrió que tenía dentro varias palmas trenzadas (pindo) listas para el Domingo de Ramos.
“Estaba en la esquina de mi casa, donde pasa el colectivo. Posiblemente de alguien que pensaba venderlas, que estaba en la parada y se olvidó”, contó César a EXTRA. En su publicación dejó su número y más datos, esperando que alguien contacte con él.
Lastimosamente, nadie se reportó, por lo que el dueño de la bolsa se habrá quedado sin una parte de su inversión, o en caso de que fuera un feligrés, sin bendecir las palmas, una actividad muy arraigada en la comunidad religiosa en nuestro país.
Para no desperdiciar la reliquia sagrada, César entregó la bolsa a otro vendedor de la zona, como gesto de solidaridad. Él mismo recordó que su familia, como manda la tradición, acude cada año a la Iglesia San Lucas para cumplir con la bendición.
Protección y fe
El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, conmemorando la entrada de Jesús a Jerusalén. En nuestra tierra, el pindo karai (palma bendecida) es mucho más que un simple adorno; es un elemento cargado de mística y sentimiento.
La bendición de las palmas representa la aclamación de Cristo como Rey. Es el momento donde el pueblo renueva su fe con los ramos en alto, de acuerdo a los cristianos.
Según la creencia, el pindo karai se coloca detrás de la puerta o en el altar familiar. Se usa para parar las tormentas (quemando un trocito de la palma) y como escudo contra la mala onda, enfermedades y otros males durante todo el año.
¿Por qué bendecimos el pindo?
El padre Wilson Garay explicó a EXTRA que en tiempos de Jesús se usaban ramas de olivo y palma; y como ninguna es una especie nativa de nuestro país, se utiliza las ramas y ojas de la palmera Syagrus romanzoffina que conocemos como pindo.
Esta planta está asociada al origen del mundo de los guaraníes que consideraban el pindo es el pilar del mundo, también con propiedades curativas y protectoras.
“Entonces se puede decir que la fe cristiana que se celebra el domingo de ramos, aquí en Paraguay, está íntimamente ligada a la cultura guaraní del pindo, formando parte así de la religiosidad popular”, comentó.
No es amuleto de suerte
Pero, a pesar de lo que creen muchos, bañarlo con agua bendita no convierte al pindo en un artilugio religioso contra cualquier mal, según pa’i Wilson, primero hay que “recibir a Cristo” y ser “coherentes” en lo que se cree y celebra.
“Tener el pindo karai (palma bendita) implica con más razón poner todo nuestro empeño para vivir según los valores humanos y cristianos, y profundizar cada vez más nuestra fe en conexión con nuestra vida”, aseveró el sacerdote.