Sobre un árbol de kurupika’y, una enorme y vieja cruz de madera llama la atención de los visitantes y de las personas que bajan hasta el lugar solo para curiosar. En medio de ese descampado de Tebicuarymi, en La Colmena, departamento de Paraguarí, donde prácticamente solo hay árboles, yuyales y pastizales, existe una historia que hasta hoy sigue dando pirĩ a los pobladores.
Muchos llegan para mirar de cerca el famoso árbol y sacarse fotos, pero otros prefieren ni acercarse demasiado, especialmente de noche. Allí también estuvo don Justino Andino, quien decidió contar la historia que, según él, va mucho más allá de un simple kurusu colocado en medio del monte.
“Algunos no creen en el Pombero, pero les voy a decir que ahí, dos a tres borrachos amanecieron atados”, relató.
Según comentó, las personas que suelen pasar de copas son las que más terminan tentando al karai pyhare, creyendo que no pasa nada. Pero, de acuerdo con lo que cuentan en la zona, “de balde” uno se anima a desafiarlo.
“Si hay algún borracho desaparecido, acá nomás se le tiene que buscar”, lanzó entre risas, aunque dejando en claro que en la compañía muchos toman en serio la historia.
De acuerdo con la versión que se maneja en el lugar, la enorme cruz habría sido colocada justamente para espantar al Pombero y evitar que siga apareciéndose en la zona.
Incluso, en algún momento se llegó a plantear cortar el árbol, pero nadie se animó. Según la creencia popular, si alguien llega a tumbar el viejo kurupika’y, el señor de la noche podría “golpearle kanguepe” a quien lo haga.
Don Justino contó que varias personas le preguntaron por qué él mismo no se anima a cortar el árbol, ya que actualmente vive en Ciudad del Este. Sin embargo, aseguró que para el Pombero no existen fronteras.