Taiza de Campos (36), brasileña, se internó en una estética de CDE en abril de 2026 para realizarse una lipoescultura con retiro de piel y una abdominoplastia.
Quería tener cinturita de avispa, pero terminó siendo una flor mamangá (abeja grande). Pasaron los meses y le llamó a la cirujana plástica para decirle que la cirugía no había quedado bien. Así comenzó el supuesto apriete y la pesadilla para la doctora.
Ayer, Taiza y su socio, Adenir de Goes (56), ambos domiciliados en Francisco Beltrão, estado de Paraná, Brasil, fueron detenidos por exigir 25.000 reales (cerca de G. 30 millones) a la cirujana plástica Adriana Bolognezi y a su equipo médico, a cambio de no denunciarla por una supuesta mala praxis tras una cirugía estética.
El procedimiento se realizó ayer, a las 9:30, sobre la avenida General Andrés Rodríguez, en cumplimiento del Oficio N.º 1435, firmado por el fiscal Alcides Giménez, según el Comando Tripartito.
LA EXTORSIÓN
El comisario Fabio Santacruz, jefe del Comando Tripartito de Alto Paraná, explicó que la investigación comenzó tras la denuncia de un equipo médico que recibió llamadas y mensajes en los que se exigía dinero para evitar una denuncia.
Según Santacruz, la mujer había sido sometida a una cirugía estética en Ciudad del Este unos cinco meses atrás. Posteriormente, comenzaron los reclamos contra los médicos, alegando que el resultado del procedimiento no era el esperado.
Los investigadores solicitaron informes a Brasil sobre la pareja y, según los datos obtenidos, ese habría sido su modo de operar anteriormente. Contó que un médico de Asunción alertó sobre el caso.
Le llamaba para sus chequeos
Bolognezi afirmó que la paciente evolucionó favorablemente después de la cirugía y que incluso recibió el okey para volver al gimnasio. Tanto es así que la paciente quería “otro retoque”. Y cuando recibió el presupuesto comenzó el pecheo.
La médica sostuvo que solicitó análisis y controles para conocer el supuesto problema, pero que la paciente no presentó los documentos ni acudió a los controles. Ahí comenzó la amenaza. La afectada guardó todos los mensajes. El encuentro para la supuesta entrega de la plata fue fijada en una escribanía y ahí fueron atrapados, informó Wilson Ferreira.