Robert Fernández Bobadilla (29), está más que decepcionado del IPS.
Más de 5 años de aporte de su empresa llegó el día en el que necesitó usar el seguro, pero no le cubría nada. Tuvo que comprar hasta el bisturí para su operación.
En diciembre sufrió de un accidente de tránsito en su moto. Se rompió varios huesos, entre ellos el de la clavícula.
Después de casi una decena de consultas, con diferentes profesionales, le dieron la orden para operarse en Ingavi.
“Lo antes posible tenés que conseguir la placa, me dijeron. Me dieron una lista de lugares, pero me dijeron que el que más me convenía podía usar. Ninguno de ellos tenía uno para la clavícula o eran muy caros”, dijo.
Agregó que “Obviamente pregunté en otras empresa y conseguí uno que se ajuste a mi bolsillo, había sido no trabajaban con ellos y esta empresa solo pueden recibir reclamos antes de 72 horas y yo compré un mes antes. Ni nunca me iba a imaginar que se iba a cancelar”, dijo.
Entonces compró los insumos de la empresa. En menos de una semana, gracias a la solidaridad de su familia, amigos y hasta compañeros de trabajo colaboraron para juntar los G. 3.000.000 que necesitaba, mediante una rifa.
Cuando presentó los instrumentos a la previsional, le agendaron la operación, pero para el siguiente mes.
UN DÍA INTERNADO
El domingo 11 de enero, llegó el día. Ingresó a sala después de 4 horas de espera.
Le hicieron una radiografía, no le dijeron nada de aquel resultado. Ese lunes, después de 24 horas sin comida por protocolo médico, le avisan casi entrando al quirófano, que no le iban a operar.
“El cirujano llegó, me tocó el hombro, el brazo y me dijo: no te podemos más operar, ‘tus huesos ya se pegaron’”, recordó.
“Ahí se me vino todo encima, porque a simple vista se ve mi hueso fuera de mi cuerpo. No puedo ni moverme todavía, no puedo trabajar”, lamentó.
Fernández comentó que no sabe qué va a pasar en su trabajo, ya que su labor implica alzar y bajar cosas pesadas en el Mercado 4.
Le dieron un mes más de reposo y orden fisioterapia, que tampoco hay certeza de que le devuelva la movilidad.
“¿Y la plata que gasté? Primero luego, me debía cubrir. Nunca usé el servicio y ahora que necesito, me hicieron esto. Ante la insistencia del por qué no podían operarme, la respuesta del doctor fue: ‘¿no entendés pio que no se puede?’”, indicó el paciente.
Agregó que le dijeron que tampoco le pueden devolver la plata que se usó. “La gente que me ayudó seguro piensa que les tomé del pelo”, lamentó el joven.