Un enorme asteroide se prepara para pasar muy cerca de la Tierra y, aunque no representa un peligro de choque contra nuestro planeta, los científicos están atentos a otro posible problema: la basura espacial que podría cruzarse en su camino.
Se trata del asteroide 99942 Apophis, una roca espacial de unos 370 metros de largo que el 13 de abril de 2029 pasará a menos de 32.000 kilómetros de la Tierra. Para tener una idea, estará más cerca que muchos satélites que orbitan nuestro planeta.
Los investigadores ya estudiaron varias veces su recorrido y aseguran que Apophis no va a caer sobre la Tierra. Sin embargo, su paso será una oportunidad única para conocer más sobre estos gigantes del espacio.
El problema que ahora preocupa a los científicos no viene del asteroide, sino de nosotros mismos. La gran cantidad de restos espaciales dejados por satélites y otros objetos humanos podría cruzarse con Apophis mientras realiza su acercamiento.
Según un estudio, existe una posibilidad de que algún fragmento de basura espacial pase muy cerca o incluso golpee al asteroide. El impacto no sería capaz de cambiar su rumbo ni destruirlo, pero podría dejar marcas en su superficie y complicar las investigaciones.
El motivo de la preocupación es que dos naves espaciales estarán siguiendo el encuentro al detalle. La misión RAMSES, de la Agencia Espacial Europea, y OSIRIS-APEX, de la NASA, buscarán observar cómo la gravedad de la Tierra afecta al asteroide.
Los científicos esperan ver si el acercamiento provoca movimientos en la superficie de Apophis, cambios en su giro o incluso pequeños movimientos internos parecidos a “terremotos” dentro del propio asteroide.
El caso también deja una advertencia: aunque los objetos grandes en el espacio son vigilados, todavía existen miles de pequeños fragmentos que giran alrededor de la Tierra y que son difíciles de detectar.
Apophis no viene a destruir la Tierra, pero su visita podría revelar un nuevo problema: el espacio alrededor de nuestro planeta cada vez tiene más basura y puede convertirse en un desafío para futuras misiones.