La Policía investiga desde hace un año una inquietante serie de profanaciones de tumbas en la región de Baja Austria.
La principal hipótesis apunta al robo de dientes de oro, según informaron en un comunicado oficial. Acá, a nuestros muertos, no se le entierra ni con sus paladares para evitar saqueos.
Las autoridades europeas señalan que desconocidos han abierto sepulturas y columbarios en varios cementerios de Amstetten, Krems, Wiener Neustadt, Baden e incluso en el histórico pueblo de Dürnstein.
El caso llama especialmente la atención porque, en esta zona de los Alpes austríacos, los cementerios suelen ser espacios tranquilos, bien cuidados y frecuentados incluso por personas sin vínculos familiares con los difuntos. Sin embargo, las inspecciones forenses revelaron un patrón inquietante: varios cadáveres presentan fracturas en la mandíbula y la ausencia de dientes, lo que refuerza la sospecha de extracciones para obtener piezas de oro.
Pese a ello, la investigación aún no ha podido confirmar robos concretos. Los familiares no siempre pueden asegurar si los fallecidos fueron enterrados con dientes de oro u otros objetos de valor. Los investigadores sí han descartado, por ahora, que las tumbas pertenezcan a un grupo o comunidad específica. Todo apunta a que los hechos ocurrieron durante la noche.
Un fenómeno ya conocido en el país
En Austria, las profanaciones de tumbas es un tema conocido. La Policía ya encontró en otoño de 2024 unas 40 tumbas abiertas en diversos cementerios de Viena, su capital. Hasta el momento, investigan si los casos registrados tienen vinculación con el caso actual.
Como medida de urgencia, están reforzado las medidas de seguridad en todos los cementerios. También piden que la ciudadanía colabore reportando movimientos de personas extrañas.