Se quebró Carmiña Masi en la televisión argentina al hablar de su expulsión de Gran Hermano y de la denuncia que recibió por racismo por parte de la familia de Mavinga, a quien había tratado de esclava.
La rubia aseguró que hizo una broma intentando ser ndaje simpática e indicó que muchas veces termina boicoteándose a sí misma.
“Necesito hacer terapia para aprender”, expresó llorando en Telefe.
Pese a su pedido de disculpas, la farandulera sigue recibiendo duras críticas en Argentina. La mayoría de los famosos del vecino país la tildan de “discriminadora, soberbia y racista”.
Abogado le apoya
Tras los ataques que recibió, el abogado Óscar Tuma salió a defenderla, alegando que ya pidió disculpas y cuestionó a los faranduleros argentinos.
“Resulta llamativa la hipocresía con la que algunos se rasgan las vestiduras, cuando en su propio país también existieron expresiones agraviantes y discriminatorias por parte de figuras públicas y, en su momento, muchos prefirieron mirar hacia otro lado”, señaló.
Tuma pidió a las autoridades tomar cartas en el asunto.
“La Embajada paraguaya ya debería intervenir, porque a esta altura no se trata solo de una crítica pública, sino de un hostigamiento sostenido contra una compatriota”, lanzó, arrobando a los presidentes Santiago Peña y Javier Milei.
Pese al pedido de Tuma las autoridades no le hicieron mucho caso a la farandulera.
“Vía crucis”
Marquitos Viveros, novio de Masi, comentó que ella está obligada por contrato a realizar una gira de medios y considera que los periodistas argentinos están siendo demasiado duros con ella en cada programa al que asiste.
“Afectada definitivamente está, como amerita la situación, pero le están sometiendo en este momento a una especie de ‘vía crucis’ por los medios”, afirmó.
Masi aún no regresará a Paraguay, ya que debe enfrentar la denuncia presentada en su contra.
Además, se especula con la posibilidad de que reciba una propuesta laboral en la televisión argentina.