Drew Barrymore (47) hizo una sorprendente revelación y contó que desde que se divorció en 2016 de Will Kopelman, padre de sus hijas no volvió a tener relaciones sexuales con nadie más.
“Estoy en un lugar completamente diferente en mi vida y tal vez en un futuro cercano tenga una relación... pero simplemente no ha sido mi prioridad. Así que no soy una persona que necesita sexo y relacionarse con personas de ese nivel”, confesó.
La actriz de Scream comentó que optó por no llegar a la intimidad con nadie mientras lleve el luto de haber perdido a la familia que prometió mantener unida.
“Necesitaba mantenerme muy célibe para honrar y llorar la pérdida de una familia nuclear que juré que tendría para mis hijas”, dijo entre lágrimas.
Por el momento, Drew continuará soltera, cuidando y criando con mucho amor a sus hijas. “No quiero llevar hombres a casa. Creo que me llevaría mucho tiempo conocer a alguien antes de poder presentarle a mis hijas”, explicó.
Barrymore se casó en tres ocasiones, Jeremy Thomas, Tom Green y Will Kopelman fueron sus esposos, pero su último divorcio fue muy doloroso.
“Tenía dos niños por los que tenía que luchar y necesitaba ayuda, así que comencé a acercarme a diferentes personas y, finalmente, hice cambios radicales en mi vida. Incorporé una actitud completamente nueva, que tuve que construir”, reconoció.
Infancia difícil
La actriz de Ángeles de Charlie no tuvo una infancia feliz, como hija de actores, comenzó a actuar desde muy pequeña, creció en los estudios de grabación.
Sus padres eran bastante disfuncionales y desde muy temprana edad la llevaron al mítico club nocturno “Studio 54", donde tuvo contacto con alcohol y otras sustancias.
En más de una ocasión habló de que su adicción a las drogas a muy temprana edad, de su ingreso a un psiquiátrico con solo 13 años, también debido a la explotación infantil que vivía en la industria cinematográfica.
Paradójicamente, sus padres le prohibían terminantemente que consumiera azúcar.
“Mi madre no me dejaba comer azúcar. Studio 54 y la hierba y el alcohol les parecía bien, pero no me dejaban ni tocar el azúcar. Pero yo lo hacía, me comía el chocolate a escondidas, en el armario. Todos los demás hábitos podía hacerlos a la vista de todos, pero el azúcar era algo que solo podía hacer en el armario, confesó la actriz de E.T.