No todo en la vida es color de rosa, pues uno debe sortear dificultades, unas más duras, otras menos complicadas, pero solo depende de las personas tomar dichas vivencias como aprendizaje y avanzar o quedarse estancadas y no ir en busca de sus sueños.
Dentro del ámbito cumbiero existen claros ejemplos de superación y de lucha por alcanzar las metas más añoradas. Uno de ellos es el Monchi, quien antes de ser uno de los artistas más populares en el género, sufrió bastante para llegar al lugar donde está. El líder del “Monchi Papá”, a sus 11 años de edad, trabajó como vendedor de mandioca. Esta actividad la hacía en compañía de su papá; juntos, con el bolsón a las espaldas, salían a ofrecer el alimento.
Pero eso no es todo, también llegó a ser vendedor de carbón. Contó que los embolsaba para luego promocionar en las calles.
Luego, descubrió que tenía talento con la música y fue en busca de alcanzar sus objetivos. El cantante actualmente es uno de los más solicitados en los shows de cumbia. Llega a facturar por noche de presentación unos 30.000.000 de guaraníes.
TAMBIÉN ERA VENDEDORA
Otro claro ejemplo de que “sí se puede” es la cantante Nadia Portillo, quien antes de ganar su gran popularidad le tocó sudar la gota gorda.
Al igual que su colega, la pareja de Abelito tuvo que incursionar en la venta de algodón de azúcar. Pero no solo se dedicó a eso, pues también se las ingeniaba para ofrecer helados. Todo, debido a la necesidad que su familia atravesaba.
La cantante que ahora es madre dijo que todo lo hizo por su familia, pues su mamá y sus hermanos necesitaban de un apoyo económico para poder seguir comiendo.
El miedo que sentía al salir a las calles era muy grande, sin embargo, contó siempre con la ayuda de su hermanito, con quien compartía sus labores.