“El día que muera, hagan justicia porque acá es hendy”, le dijo a doña María Elena Ayala de Curuguaty, su hijo preso, José Luis Paredes (32).
Hace tres años que cumplía una pena en la cárcel de Coronel Oviedo por un homicidio que según ella, él no cometió.
“Se le jugó a mi hijo en la cárcel”, relató la mamá en entrevista a Portal de Curuguaty.
Contó que en diciembre él estaba bien de salud cuando le visitó con su hija y su sobrina Sin embargo, el domingo pasado, le retiró moribundo a su hijo.
“Entré donde estaba, él quería hablarme, agarró mi mano, apretó por su pecho y por su cabeza”, afirmó.
Ni “geniolito” no hay en la cárcel, manifestó, y el doctor le comentó que sospechaba que tenía algo en la cabeza su hijo.
Sostuvo que para pasar cada portón hasta llegar a visitarle tenía que pagar una coima de G. 10.000 para los guardias.
La relación no era buena con ellos. Uno le dijo que su hijo estaba así por marihuanero, lo cual ella niega.
Contó que su hijo no comía de la olla guasú de la cárcel y que solo comía lo que ella le llevaba.
El joven le adelantó que si llegaba el tiempo de salir y no le liberaban por plata, que llamen a la prensa.
Un preso le dio plata
Los guardias de seguridad le pidieron a la mamá G. 500.000 para entregarle a su hijo moribundo.
Ella no tenía esa suma y un recluso llamado Sixto López pagó por ella con la condición de que le devuelva una vez que su hijo esté fuera de la cárcel.
Comentó que en todo momento tuvo el apoyo de los mismos reclusos que en cierto momento le dijeron que iban a rebelarse si es que no le dejaban ver a su hijo.
Le llevó a un sanatorio de Coronel Oviedo donde le hicieron estudios en el pecho y no detectaron nada. Horas después, falleció. Pidió que se esclarezca lo que ocurrió con su hijo.