Desde hace cuatro años, los perritos Chispín y Abuelito viven en la vereda de un comercio de Encarnación, Itapúa, a pesar de que en 4 oportunidades ya fueron adoptados.
Los peluditos escaparon de sus nuevos dueños y regresaron a su “hogar”, que es la calle, y se ganaron el cariño de todos los comerciantes de la cuadra. “Ellos cuidan acá, todos ya nos encariñamos con los perritos y ellos con nosotros, no les hace falta nada, porque entre todos colaboramos para su comida, además en frente hay una veterinaria, “Mymba Róga”, que les baña y les corta el pelo”, dijo a EXTRA Nery Viveros, dueño del negocio donde se quedan los perritos.
Hace poco, la Gobernación de Itapúa donó una casita para Chispín y Abuelito que fue colocada en medio de dos comercios, ubicados sobre la calle Artigas esquina Cabañas, a tres cuadras de la Playa San José. “Las personas que llegaron a adoptarlos también les traen comidas, frazadas y cosas para ellos”, contó.
Según comentó, la primera vez que fueron adoptados fue por personas diferentes. Abuelito se enfermó de tristeza y diez días después Chispín fue junto a él y ambos regresaron al mismo lugar. “Son inseparables”, manifestó Nery.
Por otra parte, explicó que primeramente le pusieron por nombre Chispín y Chispón, pero como Chispón ya no tiene dientes, le dicen Abuelito.
PERSONAS MALAS
Según Nery, algunos de sus clientes se enojan porque les suelen ladrar y quieren que les ate. “Les explico que no es mi perro, que es de la calle y que no se le puede llevar de ahí, porque ese lugar ellos adoptaron como hogar, no les gusta, pero se aguantan”, concluyó.