De una zurda inigualable, de un carisma espectacular. Una gran persona, un gran profesional. Así recordaron ayer a Édgar Aranda.
Aquel que supo ganarse no solo la titularidad en el plantel de Daniel Garnero, en Guaraní, sino el corazón de sus compañeros.
El lateral, que logró el campeonato con el Indio en el Clausura 2016, falleció ayer de un infarto.
De acuerdo a los primeros datos, el exfutbolista aurinegro estaba jugando un partidito en el barrio, frente a su casa, cuando de repente se desvaneció.
“Persiguió una pelota que se le fue en lateral, dejó la pelota y venía trotando, ahí se cayó”, reportaron en un audio desde San Roque González. Édgar fue clave además en aquella hazaña de la Libertadores 2015 con el Aborigen en semifinales; disputó 18 partidos (3 en Copa), portaba la casaca 13. Su último club de Primera fue Independiente (2018); el año pasado salió campeón en Carapeguá con el Tte. Alcides González.
Aranda también tuvo su paso por Colegiales, 3 de Febrero, Independiente y Capiatá. Su muerte causó consternación en los peloteros paraguayos.
Baldazo de agua fría
“Estoy sin palabras. No puedo hablar, fue un baldazo de agua fría cuando llegamos al vestuario y me muestran en un celular lo ocurrido. Hace unos días nada más estábamos chateando. Una gran persona” (fue su compañero-2016), lamentó el DT de Nacional, H. Rodrigo López.