Las mochilas halladas donde el viernes fueron abatidos tres miembros del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo revivieron los recuerdos que dejó un secuestrado, el finado Luis Lindstron.
La foto que muestra una radio enrollada con cable, una raqueta, botellitas de miel y agua fue para su sobrino Hans Lindstron la más impactante.
Todos esos elementos los mencionó su tío, que estuvo en poder de ellos entre julio y septiembre de 2008 y fue asesinado en 2013.
Luis Lindstron había contado a su familia que a él le daban siempre la mochila más pesada para llevar y que caminaban toda la noche.
A la mañana temprano, uno de los secuestradores tiraba el cable de la radio a un árbol para agarrar señal. “Sabíamos por la prensa lo que hacía la policía”, mencionó.
La botellita de miel trajo más recuerdos: “A veces comíamos bien, cuando estábamos cerca de alguna población comíamos pollo y hasta gaseosas, pero había días que estábamos lejos y así te daban una cucharada de miel de abeja a la mañana y otra cucharada a la noche”, transmitió Hans.
La raqueta era usada para despistar cuando cruzaban los caminos de tierra, según el sobrino.
Dijo que andaban todos en fila: el primero guiaba dónde pisar y el último borraba todas las huellas.
Los agentes siguen con el rastrillaje
El teniente coronel Luis Apesteguía, vocero de las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC), dijo que esas mochilas fueron abandonadas por los compañeros de los fallecidos Lucio Silva, Esteban Marín López y Rodrigo Argüello.
“El personal interviniente habló de 8 personas; 8 mochilas quedaron en el lugar, no tuvieron tiempo de llevar su logística”, manifestó a la 1020 AM. Refuerzos llegaron al lugar para buscar al resto del grupo.