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Sobrina de Romerito pide cancha en La República

Laura Romero quiere ver feliz a La República azul y oro.

Finalizó su contrato con el Kindermann brasileño, y de inmediato empacó sus cosas para volver a su casa. Sí, Laura Romero Jara, la sobrina de Romerito, ahora defiende la camiseta de Luqueño, teniendo así su segundo ciclo y jerarquizando el fútbol femenino local.

“Feliz de estar en mi ciudad y en mi casa, que es el Sportivo Luqueño. Estoy muy cómoda, tenía para irme a River Plate (Argentina). Imaginate que me decidí por acá, necesitaba relajarme un poco y disfrutar”, señaló Laury a la República Deportiva.

La talentosa jugadora lamentó que en Paraguay el fútbol femenino no tenga mucho espacio y pidió a los directivos del Chanchón que les deje practicar en el Feliciano Cáceres. “Hay muchos otros deportes que también pueden hacer felices a la hinchada”, instó.

Laura retrocedió el tiempo y recordó que desde los 7 años veía a sus primitos jugar y se metía con ellos, siendo la única nena. A esa misma edad, se inscribió en la escuela de fútbol, donde había como 40 niños y apenas un par de damas. Sin embargo, ella a veces hasta era capitana. “Yo no pensaba que era mujer y chocaba a los rivales. En los cumpleaños, mi tío Romerito se paraba y me enseñaba a cabecear”, tiró la bella jugadora.

Un precio alto

Cuando tenía 15 años, su tío Jorge Jara le llevó a la práctica de Cerro, pero como en aquel entonces ni para el pasaje salvaba, a los padres de Laura no les gustó la idea y le retiraron el apoyo.

Recién cinco años más tarde se decidió por completo a tener al deporte rey como profesión, aunque tuvo que hacer algunos sacrificios. “Normalmente, no podés dedicarte solo al fútbol, entonces ahí empezaba a estudiar como para que me dejen en paz mis padres. A veces faltaba a la universidad e iba a entrenar, lo primordial era el fútbol”, rememoró.

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