El delantero paraguayo Carlos González no esquivó el tema, con una mezcla de resignación y bronca contenida sobre su presente lejos de la Selección Paraguaya. Hoy, desde su buen momento en Independiente del Valle, el centroatacante asume que su nombre parece haber quedado fuera del radar del entrenador Gustavo Alfaro.
“La verdad que no”, respondió en seco cuando le preguntaron si el técnico mantiene contacto con él. Sin llamadas, sin mensajes, sin señales. Un silencio que, para González, dice más que mil palabras.
El delantero no pierde del todo la esperanza, pero tampoco se engaña. “Uno se da cuenta cuando alguien puede estar. Y yo creo que él nunca me demostró eso”, soltó, con un tono que mezcla respeto y aceptación. Para él, la falta de comunicación es una confirmación tácita: hoy no está en los planes.
González sabe que el fútbol no espera. Que mientras él busca su mejor versión en Ecuador, otros delanteros aprovechan su momento. “Los compañeros están haciendo bien las cosas”, reconoce. Pero también deja en claro que la situación pesa. Y mucho.
La herida, en realidad, viene de antes. El atacante recuerda que fue titular en el arranque de las Eliminatorias con la Selección Paraguaya de Fútbol, pero que después desapareció de las convocatorias. “De ahí nunca más me llamaron”, resumió.
El golpe es doble. No solo por lo deportivo, sino por lo emocional. “Nunca ni siquiera me ha llamado a preguntarme cómo estoy”, lamenta. Y ahí aparece la palabra que mejor describe su sentir: decepción. Porque el Mundial se acerca y él siente que quedó afuera sin explicaciones.
Aun así, no hay dramatismo exagerado. González entiende las reglas del juego. “Él tiene sus delanteros”, dijo, aceptando la competencia interna. Su postura es clara: seguir trabajando y esperar que, si el fútbol le da una oportunidad, la sabrá aprovechar.
Pero por ahora, la realidad es otra. Una en la que el teléfono no suena, las convocatorias no llegan y la camiseta albirroja parece cada vez más lejana. Y en esa distancia, queda flotando una sensación difícil de esconder: la de un jugador que alguna vez fue parte, pero hoy mira desde afuera.
¡Qué noche la de anoche!
Charlie González fue la gran figura de la noche de ayer, al marcar tres goles en la victoria del Independiente del Valle sobre Libertad, por la tercera jornada del Grupo H de la Copa Libertadores de América disputado en el estadio La Huerta de Tuyucuá.
Según el famoso estadígrafo español Misterchip, “Cocoliso” se convirtió en el cuarto paraguayo conseguir en un triplete en un juego de visitante en Copa Libertadores tras Carlos Espínola (Bolívar, 1979), Lilio Torales (Cerro Porteño, 1995) y Rogerio Leichtweis (Deportes Tolima, 2013).
El periodista especializado aportó que no fue cualquier hazaña, sino que se trata del primer hat-trick convertido de cabeza en el siglo XXI en la Libertadores, nunca visto hasta ahora y solo comparable con algo sucedido en la Champions League, que en el 2001 vio tres goles de cabeza de Walter Pandiani del Depor frente al PSG.
Se formó en el Club Nacional, aunque no debutó profesionalmente allí antes de trasladarse a Chile. Su paso más goleador fue con Pumas UNAM, donde anotó 34 goles. Estuvo en Newell’s Old Boys, Tijuana, Toluca, Tigres, Huachipato, Santiago Wanderers, San Marcos de Arica y Magallanes. Recientemente, su nombre sonó en Cerro Porteño y también en Olimpia.