Miguel Almirón fue el primer futbolista expulsado en el Mundial por la aplicación de una de las nuevas normas más comentadas del torneo. El atacante vio la tarjeta roja durante el encuentro ante el seleccionado de Turquía después de dirigirse a un rival cubriéndose la boca con la mano, un gesto que la FIFA ha decidido sancionar con especial firmeza en esta competición.
“Después de la revisión. Número 10. Paraguay. Se ha cubierto la boca. La decisión es: ¡roja directa!”, dijo a viva voz el réfere salvadoreño Iván Barton.
Su expulsión inauguró oficialmente la aplicación de una medida que ya era conocida popularmente como la ‘Ley Vinicius’. La medida establece que un futbolista que se cubra la boca para hablar con un rival durante un enfrentamiento debe ser expulsado, al entenderse que ese gesto dificulta la identificación de posibles insultos o comentarios discriminatorios. La excepción se mantiene únicamente para las conversaciones entre compañeros de equipo.
El precedente de Almirón elevó la atención sobre cualquier acción similar durante el torneo. Por eso, lo ocurrido con Bellingham en el Inglaterra-Ghana generó discusión inmediata. Los ‘Three Lions’ empataron a cero ante Ghana en un partido con polémica. Sobre el campo, los de Thomas Tuchel dominaron el encuentro y generaron ocasiones de sobra para inclinar la balanza: 19 tiros a puerta frente a 2 y un 79% de posesión que no sirvió de mucho. No obstante, en el apartado arbitral hubo decisiones que se han llevado a debate.
Jude Bellingham fue pillado intercambiando palabras con Jordan Ayew tapándose la boca.
En este caso, el colegiado consideró que el intercambio con Ayew fue cordial y que no existían indicios de conducta ofensiva, por lo que el jugador inglés no recibió sanción disciplinaria, como sí le sucedió a Almirón. La decisión evitó la expulsión de Bellingham, pero mantuvo abierto el debate sobre la aplicación de la norma.
“Evidentemente, esto evidencia que el cuerpo arbitral solo actuó en el Paraguay-Turquía porque el jugador turco se avivó y aprovechó de la normativa. Aquí, como Ayew demostró cierto respeto y código, el VAR ni prestó atención”, tuiteó Emanuel Alejandro Rondón, un periodista venezolano.
“Misma acción, resultados diferentes… interesante debate sobre la consistencia en la toma de decisiones en este Mundial”, también escribió otro periodista africano, Micky Jnr.
La regla nació con el objetivo de prevenir comportamientos discriminatorios y preservar el respeto entre futbolistas, aunque su puesta en práctica sigue dependiendo, en buena medida, de la interpretación arbitral en cada jugada.
¿Cómo surgió el tema?
El origen de esta norma está en el partido de la última Champions League entre el Benfica y el Real Madrid. En aquel encuentro, el argentino Gianluca Prestianni, jugador del conjunto portugués, se tapó la boca para dirigirse a Vinicius. El extremo brasileño acudió rápidamente al árbitro para denunciar que había recibido un insulto racista, provocando la activación del protocolo antirracista, la detención del partido y el inicio de una polémica que se extendió durante semanas.
Con lo sucedido, la FIFA buscó la manera de reducir situaciones como aquella, en la que podía haber un caso de discriminación o de odio, pero que era prácticamente imposible de demostrar. Y decidió implementar la citada norma. No obstante, su aplicación ha abierto un nuevo margen de interpretación para los árbitros, que deben valorar no solo el gesto, sino también el contexto y la intención de las palabras pronunciadas.