Todo un revuelo causó ayer la llegada del adiestrador argentino Ramón Díaz. El Pelado se reunió con los popes de la APF y con el propio presidente Horacio Cartes para cerrar su vinculación. El acuerdo sería por cuatro años. Bajó de la aeronave sonriente, luciendo un impecable tono oscuro de punta a punta: zapatos, pantalones, camisa y chaqueta negros. Un saludo aquí, una palmada en la espalda allá. Papparazzis por doquier. Explosión en el Twitter, en el Facebook, en el WhatsApp en las radios, en el panchero…Ramón Díaz picó el anzuelo.
Es el “pez” del que tanto venía hablando en los últimos días el presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), Alejandro Domínguez. Ayer, cerca de las 17:40, el argentino pisó suelo guaraní para cerrar su vinculación como nuevo entrenador de la selección paraguaya. Llegó en el jet de Óscar Vicente Scavone, el ex presi olimpero que hoy en día colabora con el departamento de selecciones de la Aso. Fue recibido por directivos de la entidad matriz de nuestro fútbol.
CON HC
El “Pelado” tras desempacar, se reunió en horas de la noche nada más y nada menos que con el presidente Horacio Cartes, un viejo conocido del mundo futbolero. Claro, HC fue presi de Libertad y del departamento de selecciones de la APF. Lo acompañaron Domínguez y todo su equipo.
Trascendió que el entrenador gumarelo Pedro Sarabia sería su ayudante técnico. Con esto se daría una reacción en cadena, pues es casi un hecho que Gustavo Morínigo deje la Academia nacionalófila para tomar el puesto de don Pedro. En el staff, obviamente, no faltará Emiliano, el hijo del Monchi.
Díaz, cuya vinculación sería por cuatro años, tiene la dura misión de recomponer la Albirroja, que tiene en agenda la Copa América 2015. Pero su prueba de fuego serán las eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018. Ya nos quedamos sin tomar caipiriña.
Ojalá esta vez podamos degustar el vodka. El “pez” de Alejandro tiene la palabra.