Hola, amigos de EXTRA. Soy Amada. Debería estar feliz porque es una de las etapas más esperadas de mi vida, pero la verdad que estoy estresadísima.
Tengo 25 años y me voy a casar con Mauri, mi novio. Pero la organización de nuestra boda, se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza por culpa de los problemas familiares.
Nos amamos muchísimo y desde el principio acordamos que queríamos una boda sencilla, rodeados de las personas que realmente nos quieren, pero otros se meten en nuestras decisiones.
El principal problema son mis suegros. Ellos quieren decidir absolutamente todo.
Desde el lugar donde se hará la fiesta hasta la comida que se va a servir.
Cuando elegimos un salón que nos gustaba y que entraba en nuestro presupuesto, no les gustó por lo sencillo que era.
Cuando buscamos opciones más económicas para ahorrar dinero, nos reclamaron que una boda es una sola vez en la vida y que no podemos escatimar gastos.
Lo más complicado es que cada decisión termina en una discusión. Si elegimos una decoración sencilla, ellos quieren algo más despampanante.
Si armamos la lista de invitados, aparecen decenas de personas que ni siquiera conocemos, pero que según ellos deben estar presentes porque son amigos, parientes lejanos o compromisos familiares.
Mi prometido trata de poner límites, pero tampoco quiere pelearse con sus padres.
Yo entiendo que son su familia y que los quiere, pero a veces siento que nuestras opiniones quedan en segundo plano.
Incluso llegaron a cuestionar la fecha que elegimos porque no les convenía a algunos familiares que viven en otra ciudad.
Discusión
Hace unos días tuvimos una discusión bastante fuerte. Habíamos decidido reducir la cantidad de invitados porque los costos subieron a las nubes.
Cuando lo comunicamos, mis suegros reaccionaron muy mal y dijeron que los estábamos dejando en ridículo frente a la familia.
Hubo gritos, reproches y hasta comentarios que me hicieron sentir como si yo fuera la que no permite.
Lo más triste es que mi pareja y yo intentamos ser amables con todos. Escuchamos sugerencias, cedimos en varios puntos y buscamos que nadie se sintiera excluido. Pero cuanto más cedemos, más exigencias aparecen ¿Qué hacemos así?
La respuesta:
Entiendo que estés pasando por un momento superestresante con la organización de tu boda por culpa de la constante intromisión de tus suegros. Es una pena que una etapa tan linda con Mauri se opaque porque ellos quieren controlar desde el salón y la comida hasta la lista de invitados, ignorando por completo el presupuesto y los deseos de ustedes. Al ceder tanto, solo lograste que aumenten sus exigencias y que se generen peleas innecesarias con gritos y reproches familiares. Lo ideal es que te sientes a hablar firmemente con tu prometido para que comprenda que esta boda es de ustedes dos y no de sus padres. Él tiene que ser quien ponga un límite definitivo y les aclare que la decisión final sobre los gastos y los invitados les pertenece a ustedes como pareja. Si sus padres quieren imponer lujos o personas que ustedes ni conocen, deciles con respeto que la prioridad es cuidar su economía y su paz mental en esta nueva etapa que están por arrancar juntos.