Soy Javier. Nunca pensé que mi esposa haría lo que hizo ahora conmigo. Ella y yo siempre tuvimos una relación basada en la confianza.
No éramos la pareja perfecta, discutíamos como es normal en las relaciones, pero nunca hubo así escenas de celos ni sospechas de infidelidad.
Pero hace unos meses ella empezó a comportarse de manera diferente. Empezó a no dejar ni un segundo su celular, llevaba hasta el baño, cambió todas sus contraseñas de sus cuentas, que siempre compartíamos por si a uno de los dos se le pierde.
Cuando le preguntaba con quién hablaba, respondía de forma evasiva o cambiaba de tema.
Me decía que tenía derecho a su privacidad. Sin embargo, las dudas empezaron a crecer dentro de mí.
Cada vez que escuchaba una notificación, sentía un nudo en el estómago.
Una noche, mientras veíamos una película, le llegó un mensaje y rápido apagó la pantalla. Entonces ahí ya le pregunté qué estaba pasando.
Ella se re ofendió luego. Me dijo que estaba actuando como un controlador y que no tenía derecho a cuestionarle.
Terminamos con una discusión muy fuerte, como nunca antes tuvimos.Después de esto el ambiente se volvió insoportable. Nuestros hijos notaban la tensión.
Comíamos en silencio y ella evitaba quedarse sola conmigo en la misma pieza, súper enojada. Yo no le hablaba porque sabía que había algo más.
Le comenté a un amigo de mi confianza y él me decía que seguramente me estaba engañando, por eso esa actitud.
Una madrugada mientras ella dormía, agarré su celular. Iba a revisar y al final no me animé.
Conversación
A la mañana siguiente le pedí que habláramos y que me contara bien lo que estaba pasando.
Me dijo que sí me falló. Se puso a llorar y me contó que le sacó 50 millones de guaraníes a otro hombre, pero ese otro hombre era su hermano mayor, quien por estar en Informconf no podía sacar a su nombre, y como ella trabaja bien en cualquier banco le tiran la plata. Aparte en su cédula todavía aparece como “soltera” y no necesita mi firma para sacar.
Ella no quería que entre al celular porque en mensajes y correos le llegaban los reclamos por el pago.
Hace tres meses que sacó y no le pagó ni si quiere una cuota, hizo a mis espaldas. No sé qué es peor, que me ponga los cuernos o que me mienta de esa forma y haga cosas a mis espaldas. Estoy súper decepcionado y no puedo ni verle ¿Qué me aconsejás? ¿Será que esto tiene solución? Ya no sé si voy a confiar.
La respuesta:
Hola Javier. Entiendo tu decepción. El verdadero problema no es solo el préstamo, sino que tu esposa tomó una decisión importante a tus espaldas y luego la ocultó durante meses. La confianza se vio dañada y eso genera un dolor similar al de una infidelidad emocional. Antes de tomar una decisión definitiva, conversación ella para entender qué la llevó a actuar así, exigí transparencia total sobre la deuda y busquen una solución conjunta. Si ambos están dispuestos a reconstruir la confianza, este episodio puede superarse; pero para ello deben desaparecer los secretos y volver a instalar el diálogo dentro de la pareja.