La investigación por la desaparición del niño Khael Valdez (3) en el Chaco tuvo este martes un nuevo giro con la detención del capataz Walter Correa Pesoa y el peón Vicente Martínez Bogado de la Estancia 6 de Octubre, lugar donde se le vio por última vez a la criatura hace 2 semanas.
Los procedimientos fueron realizados en la localidad de San José de Estero, departamento de Boquerón, dentro de las diligencias encabezadas por el Ministerio Público y la Policía Nacional, informó el corresponsal Alcides Manena.
Cabe señalar que la semana pasada ya le habían detenido a Correa para averiguaciones pero esta vez descubrieron que ambos trabajadores tenían varios números a sus nombres en varias compañías telefónicas.
Cuando le detuvieron por primera vez a Correa se había señalado que el niño Khael tenía una cercana relación con él a tal punto que le decía “tío”.
La detención fue ejecutada en virtud de la Resolución Fiscal Nº 69/2026, correspondiente a la causa Nº 1062/2026, investigada como “supuesto hecho punible a determinar (desaparición de persona)”.
Durante el procedimiento también fueron incautados aparatos celulares, que serán sometidos a análisis dentro de la investigación.
Los dos detenidos serán trasladados hasta la Comisaría 1.ª de Filadelfia, donde permanecerán a disposición del Ministerio Público y del Juzgado competente. Previamente deberán ser sometidos a una evaluación médica en el Hospital Materno Infantil de Villa Choferes.
Ampliaron allanamientos
Horas antes, la comitiva fiscal-policial allanó el Establecimiento Rural Oroite, también ubicado en la localidad de San José de Estero.
El procedimiento fue encabezado por el fiscal Lucrecio Cabrera Velázquez, de la Unidad Penal N.º 1 de la Fiscalía Regional de Boquerón.
En el sitio, los intervinientes fueron recibidos por Emmanuel Ezequias Velarde Gallo, de nacionalidad argentina, según el informe policial.
Durante la inspección fueron incautados un teléfono Redmi A2, un iPhone 14 Pro, un arma de fuego calibre 22 con siete cartuchos sin percutir y un fusil Sako calibre .308.
Además, los investigadores encontraron 30 proyectiles sin percutir y una vainilla servida calibre 7,62.
Todas las evidencias quedaron a disposición del Ministerio Público.
Los nuevos procedimientos se producen mientras continúa la investigación para determinar qué ocurrió con el niño de tres años, desaparecido en una zona rural del Chaco.
La incorporación de nuevos detenidos, teléfonos celulares y armas como evidencias abre una nueva etapa dentro de una investigación que hasta el momento no permitió localizar al pequeño ni establecer con certeza las circunstancias de su desaparición.