“Voy a ir este año a agradecer a la Virgencita de Caacupé porque yo le pedí un marido bueno y ella me cumplió”, dijo doña Almérita Toledo de 35 años, luego de casarse por la iglesia con Claudio Velázquez (37), tras 8 años de convivencia.
Los tortolos fueron parte de una boda comunitaria organizada por la Fundación Santa Librada, que reunió a 59 parejas en la parroquia San Lorenzo de Ñemby. El 7 de diciembre, la pareja va a peregrinar.
Doña Almérita contó que aunque ellos ya vivían juntos, nada le hace más feliz que hoy puedan estar casados. “Sentía que me faltaba algo para estar completos y era dar este paso”, dijo.
No se podían casar antes porque no tenían dinero, pero como la fundación les cubrió todos los gastos de vestido, traje, anillos, bocaditos, y todo lo que conlleva también hacer un matrimonio civil, les vino súper bien.
“Trabajamos mucho para salir adelante, yo soy limpiadora y él constructor, y ahora estamos listos para dar el siguiente paso, tener a nuestro bebé”, expresó.
Claudio es re detallista, y lo que más le gusta a su doña es que siempre le regala cosas personales que pueda usar.
“Ropa, calzados, o algo que él ve que me va a quedar ya me compra”, agregó.
La tercera la vencida
Por otro lado, María Liz García (44) y Jorge Villalba (42) llevan juntos desde hace 13 años y también dijeron sí ante el pa’i. Ella contó que cuando empezaron, un par de añitos después nomás, él ya le pidió casamiento con anillo y todo, pero ella lo rechazó. Igual continuaron siendo novios. “Yo tenía miedo de casarme porque veía que las parejas se casaban y se separaban rápido, pero hace dos años me convencí”, dijo.