Los vecinos del barrio Santo Domingo ya no aguantaban más y, apenas se enteraron de la captura de Hipólita Penayo Mendieta, de 77 años, salieron a festejar. Entre aplausos, gritos y hasta bombas de estruendo celebraron la caída de quien, según los investigadores, era la temida “abuelita” del microtráfico.
Pese a su avanzada edad, la mujer comandaba una estructura integrada por familiares y allegados, dedicada a la venta de chespi. De acuerdo con los intervinientes, movía cientos de dosis en el mercado ilegal y daba las órdenes a una red de distribuidores que operaba bajo su mando.
Durante un allanamiento encabezado por el fiscal Luis Fernando Escobar, las autoridades irrumpieron en su vivienda y lograron detenerla. En el lugar también fueron encontrados varios de sus colaboradores, entre ellos dos menores de edad y dos presuntos distribuidores identificados como Luis Alexis Sosa Velázquez (19) y Antonio David Caballero Rojas (26), quienes, según la investigación, seguían las instrucciones de la matriarca.
Al revisar la casa, los agentes incautaron droga ya fraccionada y otra cantidad que aún debía ser preparada para la venta. En total, el procedimiento permitió sacar de circulación un equivalente a 987 dosis de chespi, reflejando el importante volumen de distribución que manejaba el grupo.
Con petardos y aplausos
La presencia de esta presunta boca de fumo mantenía en vilo a los pobladores desde hacía tiempo. Por eso, cuando la comitiva policial se llevó detenida a la mujer, la reacción fue inmediata: varios vecinos salieron a aplaudir el operativo y hasta hicieron estallar petardos para celebrar el fin de un foco de venta de drogas que, aseguran, les robaba la tranquilidad desde hace años.