El ingeniero Luis Benítez, especialista en informática y ciberseguridad, detectó que en el padrón electoral del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) figuran, al menos, 176.000 fantasmas que no deberían estar en el padrón
De esos, 43 inscritos habilitados tienen más de 120 años, 1.148 son mayores de 110 años y 10.198 son mayores de 100 años que sumados dan 11.389 nacidos en 1926 o antes.
“El Estado invierte millones de dólares en el TSJE y el TSJE no está haciendo su tarea. No tiene sentido que un padrón tan sucio como este no se pueda limpiar con tanta tecnología en todas las instituciones”, expresó en contacto con EXTRA.
Afirmó que el sitio padron.tsje.gov.py donde la ciudadanía puede consultar dónde ir votar este domingo en las municipales filtra los datos a disposición de “cualquiera que conoce un poquito de informática”.
En el padrón aparece por ejemplo Ángel Fretez Báez, un ciudadano nacido en 1877, poco después de la Guerra contra la Triple Alianza, pero que se inscribió en el padrón electoral el 22 de septiembre del 2002, cuando tenía 125 años. Su número de cédula es el 12.301 y está habilitado para votar este domingo en el colegio privado Sagrados Corazones del barrio Trinidad, en la mesa 3.
Señaló además que en Capiibary, San Pedro, hay un votante con tres cédulas habilitadas para votar en la misma mesa en el Colegio Nacional Capiibary. Se trata de Juan Alexis Nardini Antúnez y estará en la lista de la mesa 21 en el orden 299, 300 y 301.
Desde los 14
Benítez también detectó que 246 personas se inscribieron cuando tenían 14 años. La ley electoral señala que la inscripción automática en el padrón es recién a partir de los 18 años.
“Cuando uno hace el contraste entre la cantidad de habitantes, el Censo te dice que hay 6.460.159 habitantes en total y el padrón del TSJE es de 5.034.154 votantes. Y cuando sumás los números que te da el INE (Instituto Nacional de Estadística), respecto a lo que te da el TSJE, hay una diferencia exactamente de 176.117 y ahí falta todavía agregarle gente de 17 años, 16 años y 15 años. O sea, hay por lo menos 176.000 fantasmas que no deberían estar en el padrón”, apuntó.
Sostuvo que en el tema de las defunciones, cualquier ciudadano cumple una serie de documentaciones para llevar al cementerio a su familiar, por lo que no es posible que esas muertes no lleguen al padrón.
“Esas muertes no llegan al padrón porque alguien no trabaja”, resaltó.