27 oct 2026

Un chip cerebral le devuelve la calma: “Mis manos dejaron de temblar”

Doña Ilda León contó que “hubo un antes y un después” en su vida tras la cirugía.

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Agradeció a su neuróloga Carolina (foto) quien la trató desde el primer día en IPS.

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“Volví a nacer, en mi vida hubo un antes y un después luego de la cirugía”, dijo lda León (69), la primera paciente con Parkinson del IPS que recibió el chip cerebral, que ayuda a controlar notablemente los síntomas de la enfermedad.

La doña es de Lambaré y se operó en IPS el 15 de setiembre del 2024.

Relató que el chip fue prácticamente su salvación, ya que volvió a hacer cosas básicas que ya no podía o hacía con dificultad como cepillarse los dientes, abrocharse el botón, cortar carne o manejar la cuchara.

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Ilda León en setiembre del 2024 luego de someterse a la cirugía.

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“Cuando me cepillaba, me lastimaba la encía. Cuando debía cortar carne, necesitaba ayuda era muy difícil para mí ya hacer esas cosas”, contó a EXTRA. Recordó cómo comenzaron las primeras señales de la enfermedad neurodegenerativa progresiva.

“Mi primer síntoma fue un temblor en la base del pulgar derecho, justamente en un momento en que hablaba por teléfono con una amiga. Luego se extendieron las manos y en los pies”, dijo.

Salir sola era un sueño para ella, al menos durante los últimos 15 años padeciendo esa enfermedad, hasta que le llegó la gran noticia que cambiaría su historia: el innovador dispositivo DBS boston Scientific, de última generación y con una larga vida útil.

“Mi neuróloga Carolina Velázquez me dijo que sería la primera paciente a quien se le pondría el dispositivo. No sé cómo te explico lo que sentí cuando me dijo. No sé cómo me bajé las escaleras, le conté a mi esposo que me estaba esperando. Los dos gritamos, saltamos, hicimos de todo”, relató.

Ya no respondía

Los temblores en Ilda cada vez eran peores, y la medicación ya no respondía como al principio.

Ella sabía que la enfermedad avanzaría más con el tiempo. “Hoy no tengo nada. El temblor de la mano derecha paró por completo, del lado izquierda también, pero suele temblar un poquito algunas veces. De las piernas desaparecieron”, dijo muy emocionada.

Su esposo Oscar Acosta y su hija Luzelia Sueli fueron su gran pilar, los que no la abandonaron nunca. “Lo que más me costó fue lidiar con las limitaciones a diarios y tener que depender de los demás. Pero mi marido y mi hija me dieron esa fortaleza para poder sobrellevar ese momento. Mi marido luego es mi policía personal (risas)”, agregó. “Esta Navidad voy a poder comer otra vez el asado con las dos manos si Dios permite”, dijo.

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Su esposo Óscar y su hija Luzelia fueron su sostén.

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Se jubiló antes

Ilda es jubilada del IPS y se jubiló anticipadamente, antes de cumplir la edad requerida, a causa de la enfermedad, ya que no podía controlar sus manos.

“Yo soy ingeniera química y hacía controles de calidad de productos médicos del IPS. Esto afectó mi trabajo, por lo que tuve que tomar esa decisión”, contó.

La batería dura unos 25 años

El doctor Óscar Servín, jefe del Departamento de Neurocirugía de IPS Central, explicó a EXTRA que los dispositivos que adquiere el IPS tienen una batería con una vida útil de hasta 25 años, a diferencia de otros que hay en el mercado, cuya duración es de hasta 15 años. Cuando esta batería deja de funcionar, se realiza el cambio solo de la batería, que está ubicada en el pecho, pero no del chip que va en la cabeza. “Puede verse disminuida (la vida útil) por el uso de mayor intensidad que necesitan algunos pacientes”, apuntó. Hasta ahora, son 20 los pacientes ya beneficiados en el IPS, quienes no gastaron un peso para la cirugía. El dispositivo cuesta G. 550 millones y el costo de la cirugía en un centro privado es de G. 350 millones.