No la aceptaba como nuera y, cuando la joven quedó embarazada de su hijo, la doña habría empezado una verdadera campaña para hacerle la vida imposible.
La escrachó con enormes pasacalles de entre tres y cuatro metros de largo, frente a su propia casa, la persiguió por redes sociales y la llenó de acusaciones. Ahora, la suegra fue condenada a dos años de cárcel por calumnia, difamación e injuria, en un caso ocurrido en Encarnación.
Todo empezó hace dos años. La joven, de unos 26 años, mantenía una relación con el hijo de la mujer y quedó embarazada. Según la defensa, la señora jamás tragó esa relación y, aparentemente, los celos hicieron que apuntara toda su frustración contra la futura mamá.
Cuando la chica tenía seis meses de embarazo, la suegra mandó hacer los pasacalles y los colgó frente a la bodega que funciona en su casa, sobre una calle muy transitada, para que todo el barrio los viera.
En los carteles la trataba de “bandida”, “sinvergüenza” y “extorsionadora”, además de poner su nombre y apellido.
Fue muy cruel
“La víctima fue objeto de un ataque sistemático contra su dignidad, honra y reputación. La agresión se materializó mediante la colocación de carteles pasacalles en tres oportunidades, cada uno con distintos textos ofensivos y agraviantes”, explicó el estudio jurídico Aquino y Asociados en sus redes.
Mientras los carteles seguían dando de qué hablar, la mujer también le caía por las redes. Desde su cuenta de Instagram le enviaba mensajes y, en Facebook, hacía publicaciones donde la volvía a destrozar con todo tipo de acusaciones.
En una de esas publicaciones escribió que “robaba a los hombres” y que era “somnilera”, entre otros comentarios.
Todo ese hostigamiento ocurrió en cuestión de ocho días, pero dejó secuelas que duraron mucho más.
Nadie puede usar las redes para destruir
La sentencia fue dictada por la jueza Ninfa Aguilera, quien además ordenó que la condenada pague de su bolsillo la publicación de la sentencia, como una forma de reparación para la víctima, teniendo en cuenta que los ataques también fueron públicos. “Nadie puede utilizar los espacios públicos ni las redes sociales para destruir la reputación de otra persona con total impunidad. Quienes lesionen injustamente el honor ajeno deberán responder conforme a la ley”, dijo Aquino y Asociados.
Puede apelar
“Las consecuencias fueron devastadoras. El hostigamiento permanente le provocó un profundo daño psicológico, al punto de hacerle perder las ganas de relacionarse con la sociedad, ocultar sus redes sociales, durante un largo tiempo”, señalaron desde el estudio jurídico que la defendió.
El juicio oral se hizo en dos fechas y terminó con dos años de cárcel para la ahora exsuegra.
Si la condena queda firme, tendrá que ir a parar a la cárcel. Pero la doña puede apelar.
Según la defensa, durante todo el proceso la suegrakue nunca mostró arrepentimiento, no pidió disculpas y hasta siguió culpando a la joven por lo ocurrido.