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“Soledad” dejó vida de travesti para volver a ser Marcelino Soler

Marcelino Soler publicó en su cuenta de Facebook las fotos de un antes y un después de su cambio de look. El hombre decidió cambiar de vida luego de sufrir diversos episodios de violencia en las calles. Marcelino Soler publicó en su cuenta de Facebook las fotos de un antes y un después de su cambio de look. El hombre decidió cambiar de vida luego de sufrir diversos episodios de violencia en las calles.

Una conocida travesti de Pedro Juan Caballero, Amambay, anunció mediante la red social Facebook el final de su personaje “Soledad Fernández”, quien por muchos años trabajó en las calles de la ciudad, para volver a su identidad original, Marcelino Soler. "Yo no quiero hablar ni siquiera acordarme de Soledad Fernández, Sole murió. Marcelino está vivo y estaba al borde del infierno", expresó en su perfil.

Marcelino (39) manifestó que se retira del oficio de trabajadora del sexo y que deberá cambiar por completo. Los motivos que lo llevaron a abandonar a Soledad son varios para Marcelino, según publica el portal Amambay digital.

La principal sería la violencia que sufría en las calles y a las que en todo momento están expuestas las trabajadoras sexuales. Sin embargo, alegó que la razón más fuerte sería lo espiritual y religioso. "Ahora estoy en constante comunión con Dios. El Todopoderoso me está preparando para una gran batalla", escribió en su estado de Facebook.

Situaciones de conflicto

Trabajando en las calles como mujer, Marcelino ha sido víctima de agresiones. En el año 2013 recibió una dura golpiza, sin motivo aparante, por parte de al menos seis sujetos. El incidente se registró en Pedro Juan cuando fue rodeada. Además, de utilizar la fuerza física, los agresores emplearon objetos contundentes, dejándolo con varios hematomas y un corte en la cabeza.

Por otro lado, en junio de este año algunas compañeras del oficio le habían denunciado ante la Fiscalía local por violencia y amenazas de muerte. Aquel conflicto se habría originado por marcar un territorio conocido como "La parada", sitio donde los servicios sexuales son requeridos. Según la denuncia, la entonces “Soledad” cobraba G. 150.000 semanales por estar en el sitio. Si no abonaban eran golpeadas y amenazadas. Por su parte, Soler negó los cargos y alegó que solamente no permitía que las denunciantes no cometieran robos de celulares y motos.