Un insólito hecho se registró en la madrugada del viernes en el cuartel de los Bomberos Voluntarios del Kilómetro 23 de Capiatá. Un muchacho que debía estar sirviendo a la patria terminó armando un guarará de aquellos, dejando destrozos materiales, rabia y un feroz susto.
El protagonista de este episodio es Juan Carlos Arzamendia Salinas, un joven de 21 años que, según los registros de la Policía, se desempeña como soldado temporal (voluntario).
El muchacho andaba “en otra dimensión”, aparentemente bajo los efectos de alguna sustancia que le cambió el “chip”.
Al soldado “terremoto” le puede caer una pena de hasta 3 años de cárcel, pero para zafar, prometió que va a hacerse cargo y pagar cada guaraní de los destrozos que hizo.
Eso sí, las Fuerzas Armadas ya abrieron un sumario administrativo y se expone a una sanción disciplinaria de aquellas por dejar por el suelo el prestigio del uniforme.
Captado in fraganti
En las imágenes de las cámaras de circuito cerrado se puede ver el paso a paso del sarambi que armó. Apenas podía caminar; aparecía tambaleándose de un lado a otro y completamente fuera de sí.
Primero, ligó un auto Toyota Vitz bordó, propiedad de una joven voluntaria, que estaba estacionado afuera. El soldado le metió unos golpes y le reventó el parabrisas. Tras ese primer ataque, el muchacho se tumbó un rato en el pasto.
Después se levantó y agarró un cascote de hormigón que usó como proyectil para reventar la puerta de vidrio templado del acceso principal de la compañía de bomberos.
Los matafuegos repudiaron el hecho, ya que los daños afectan directamente a quienes se rompen el lomo cuidando gratis a la ciudadanía. Para colmo, dañó el auto de una voluntaria que fue para cumplir su guardia.
Se tumbó y zzz...
Lejos de arrepentirse, el soldado entró al cuartel como si fuera su casa y avanzó hasta la sala de radio. Uno de los bomberos escuchó el ruidazo y fue a ver qué pasaba. Le reclamó el desastre, pero el intruso le dijo que estaba “mareado”.
Intentó forzar otra puerta pero, como no pudo abrirla, al parecer el cansancio y el mareo le ganaron: se desplomó en el suelo y se quedó profundamente dormido, boca abajo, roncando, pero antes vomito. ¡Desastre ko hizo este soldado de la patria!
Durmió como tronco
Los voluntarios llamaron al toque al sistema 911. Los oficiales de la Comisaría 8ª de Capiatá llegaron volando y se encontraron con el llamativo panorama: el supuesto autor seguía en el quinto sueño. Lo levantaron y lo llevaron directo al calabozo.